Honrar al contrincante

En cualquier actividad profesional que se ejerza, aparecerá una que otra molestia, obstáculo y desavenencia. Es así como absolutamente todos, independiente de la profesión que se practique, enfrentamos dichas limitaciones y situaciones en las que, por lo general, ninguno de nosotros busca enredarse, pero que en ocasiones son inevitables y; en cuyo caso es oportuno tener a la mano la resiliencia bien afinada como para asumirlas, mejorar dichas instancias, y cultivar una mayor capacidad de recuperación, incluso, a medida que se buscan soluciones o resoluciones a largo plazo. Del libro Prosilience: Building Your Resilience for a Turbulent World, de Linda Hoopes, entendí que ‘la adversidad es un gran maestro’, como que es de los retos de lo que uno más aprende. En ese orden de ideas, son los contrincantes más férreos los que le ayudan a uno a mejorar. Si bien es cierto que la situación adversa puede parecer insoportable, en ocasiones, también lo obligan a uno a enderezar la trayectoria como que le ilustran sobre cómo lidiar con el aparente impasse. El simple hecho de comprender que tiene uno la oportunidad de aprender de sus desafíos puede aportarnos un valor que pocas veces percibimos.