Acostumbre espacios de sosiego

Como los que deberían darse para la reflexión en la víspera de una competencia deportiva, entre otros. Espacios de tranquilidad para meditar. Para caminar sin ningún rumbo en particular. Para desconectarse de la internet. El soñar despierto tiene todo un propósito creativo, inclusive hasta para lidiar con el aburrimiento. Las mejores ideas nos llegan cuando dejamos de pretender enérgicamente la manifestación de nuestra musa y permitimos que aquellos fragmentos de experiencia leviten alrededor de nuestra mente inconsciente para hacer clic en frescas composiciones de lugar. Sin esta etapa esencial del procesamiento inconsciente, el flujo del proceso creativo se interrumpirá. Y, tener presente que lo más importante para el flujo del proceso, es dormir. Además de ser el mayor afrodisíaco creativo, el sueño también afecta nuestros momentos de vigilia, dicta nuestro ritmo social e incluso modera nuestros estados de ánimo negativos. Tanto como lo es el espacio que dedica al trabajo, sea todo lo entusiasta y disciplinado como pueda respecto al tiempo que dedica a dormir. Por lo general, nos inclinamos por valernos con pocas horas de sueño, como si esto fuera una especie de distintivo de mérito que valida nuestra ética profesional. Nada más lejos de la realidad. Por el contrario, es un profundo fracaso para nuestra autoestima y prioridades. O acaso, qué podría ser más relevante que la salud y la cordura? ¿Cómo podría surgir todo lo demás si no.