Señales de alerta que suponen riesgo para su cargo laboral

Es evidente para todo asalariado que no hay tal empleo cien por ciento infalible y, por lo que vale la pena prestar atención a aquellas señales de que el suyo podría estar en riesgo, particularmente, por estos días de incertidumbre y volatilidad.

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Autoridad de marca

La autoridad de marca puede señalar la diferencia entre que le compren o no, entre que lo contraten o no, entre que lo alineen en la titular o no. Y, para el efecto, antes que nada, debe usted comprobar cuál es el actual nivel de reconocimiento de su marca, revisando aquello que dicen de usted y cómo lo dicen. Allí, podrá encontrar usted áreas de oportunidad.

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Los valores son imprescindibles para el liderazgo práctico

A estas alturas del partido, entiende uno que el liderazgo es la habilidad de sacar lo mejor de los demás; es disponer de la capacidad de introspección como para conseguir guiar efectivamente a otros. En ese orden de ideas, el liderazgo es mucho más que conocer todas las respuestas o tener siempre la razón; ser más inteligente o aquel que más éxitos cosecha. En buena medida, el asunto tiene que ver con plantear los interrogantes indicados, estar predispuesto a percibir las oportunidades desde cualquier ángulo, enrolar acertadamente a lo demás en algún enfoque en particular, ser garante de aquello que se supone, y contar con carácter colaborativo inquebrantable.

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Oportuno si alinea su analítica e inteligencia emocional

Resolver grandes inconvenientes y tomar decisiones personales, comerciales, académicas, empresariales o de negocio críticas a menudo requiere que uno active distintas partes del cerebro, como lo son, por ejemplo, el tejido analítico, que nos ayuda a resolver problemas y tomar decisiones, y el tejido empático, que nos permite escanear un entorno y percibir nuevas nociones.

Para aprender a alternar entre ambas, empiece por definir qué tejido ‘elegirá’ usted.

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Tres aspectos para optimizar el rendimiento personal

Es factible en ciertas circunstancias que todos alcancemos un pico de estancamiento en nuestra trayectoria profesional. Por lo general, como consecuencia de aquellas eventualidades más allá de nuestro control; diga usted, por ejemplo, el sesgo de algún superior en el organigrama o de alguien al que se le confirió cierto privilegio de autoridad. No obstante, en otras tantas, también es resultado de nuestro propio proceder. En ese orden de ideas, la discrepancia entre una trayectoria profesional que se estanca y una que se impulsa, radica en ‘la impresión que causamos en los demás’.

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