En una época en la que muchas formas de pertenencia parecen volverse más frágiles, rápidas y negociables, la historia de un matrimonio que ha permanecido durante treinta años adquiere un valor profundo. No se trata únicamente de una celebración privada ni de una fecha marcada en el calendario familiar. Se trata de una experiencia humana que permite comprender cómo la cultura, la personalidad, los valores y la identidad individual pueden convertirse en una fuerza capaz de sostener vínculos duraderos, construir confianza y transformar una relación personal en capital social y en un activo emocional.
Read More »


Debe estar conectado para enviar un comentario.