El líder no administra expectativas

En realidad, el asunto es más una cuestión de liderazgo que de administración. Aquellos equipos que son productivos deberían formular de nuevo la nación de conjunto laboral y sustituir dicha relación, de un entorno administrativo a uno de liderazgo que, vendría siendo, tan solo uno de los tantos ajustes de ‘pensamiento, palabra, obra y omisión’ que consolidan la noción sobre que el liderazgo no termina en las manos del director técnico. El liderazgo es responsabilidad de cada uno de los miembros del equipo.

No obstante, sí es responsabilidad del líder inspirar el liderazgo al interior del equipo, así como promulgar que, con suficiente concentración y confianza, un equipo robusto puede lograr cualquier cosa que se proponga.

Administrar las expectativas en torno a lo que se puede o no se puede hacer en la actualidad es por igual condescendiente como limitante. Por el contrario, hacer del asunto una cuestión de ‘posibilidades’ que eventualmente podrían alcanzarse si se elabora en conjunto con disciplina, esfuerzo, constancia, iniciativa, y resiliencia es todo un partido completamente diferente.

En ese orden de ideas, el director técnico no administra las expectativas de sus jugadores. Los mejores directores técnicos lideran a sus dirigidos a través del empoderamiento: identifican el potencial de liderazgo entre sus filas de jugadores y les hacen saber que pueden ser líderes.

Así pues, esto es lo que hasta ahora mi experiencia me ha enseñado sobre liderazgo. Preocúpese menos por administrar y controlar, y centre mejor su atención en aquello que es realmente relevante: construir, guerrear, concebir, y empoderar.

Es más, procure que sus jugadores asuman el asunto tal cual lo hace usted, ya que un equipo que cree en sí mismo con tanta convicción será imparable en cualquiera que sea su campo de acción.