¿Bajo presión luce usted excesivamente desinteresado?

Todos manejamos el estrés de manera diferente. Y aunque permanecer calmado bajo presión puede ser una ventaja, su naturaleza serena también podría confundirse con indiferencia o falta de interés. Una forma de contrarrestar dicha desafortunada impresión es comunicarse en exceso. No asuma que sus colegas saben si está usted asumiendo algo en serio ni cuándo lo está usted haciendo. Sea puntual respecto a cómo está usted abordando el inconveniente; incluso si no se refleja exteriormente lo mucho que está usted padeciendo y sudando. Otra opción es compartir las tácticas que usa para mantener la calma; bien sea preparándose adecuadamente y con tiempo, ajustando su forma de razonar, repitiendo afirmaciones positivas, o descomponiendo en actividades más manejables las labores extensas. Dicho proceder les permitirá a sus colegas comprenderlo mejor y, quizás, hasta le soliciten alguna de sus técnicas para tener bajo control o aliviar su propio estrés. En últimas, no subestime el poder de la empatía. Lanzar un interrogante sencillo demuestra que reconoce usted la situación estresante, así como lo mucho que esta le preocupa: ‘¿Cómo puedo colaborar?’