Durante varias semanas viajé a San Francisco sin moverme de la universidad.
No exagero. Caminaba hacia el taller de Diseño con el Golden Gate en la cabeza. Entraba a clase pensando en las calles empinadas, en los tranvías rojos y crema, en el aire frío de diciembre sobre la bahía. Incluso durante los entrenamientos del onceno de la universidad, cuando debía concentrarme en recibir un pase o cerrar un espacio, alguna parte de mí estaba lejos. Corría sobre nuestra cancha, pero imaginaba que corría frente al Pacífico.
Read More »

Debe estar conectado para enviar un comentario.