Siguiendo esta sencilla premisa, que aplica para la mayoría de los quehaceres: “Evite hacer las cosas cuando todos los demás estén haciendo lo mismo”. Si lo hace, todos los sistemas terminarán colapsando bajo el estrés, resultarán más costosos, tomarán mayor tiempo y generarán resultados deficientes. Entre más difícil, parezca sucumbir ante la presión de la vulgar muchedumbre, mucho más valioso será el asunto.
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