¿Dónde se ve usted en cinco años?

Parece una pregunta retórica para la Selección Colombia de Fútbol de mayores, aunque eso, ya es harina de otro costal. En lo que a mí corresponde, me agradaba cuando un seleccionador de recursos humanos, profesor o familiar me preguntaba ‘dónde pretendía estar en cinco años’. En aquel entonces, sabía exactamente en lo profesional quién quería ser, dónde anhelaba trabajar o qué estaría haciendo dentro de 1.825 días. Por aquellos días, pretendía un empleo soñado, labrar una trayectoria profesional exitosa y perseguir una pasión relevante. Ya en la actualidad, el asunto no es tan evidente como en aquel entonces. Todo me parece el mismo desafío, incluso, hasta aquello que me apasiona ejercer. En esencia, es mucho más complejo para cualquiera en la actualidad, imaginar dónde pretende estar dentro de cinco años, en un entorno en el que ni siquiera se puede uno imaginar qué pasará la próxima semana. No obstante, no todo es complejo en esta realidad contemporánea. Buena parte del motivo de mi incertidumbre es que estoy en el porvenir que alguna vez me imaginé. Ejerzo una labor profesional que adoro, realizando las cosas que me apasionan, en una ciudad que me hace sentir como en casa. Entiendo que soy uno de aquellos afortunados, y ahora que estoy aquí, es complicado saber qué es lo próximo que pretendo. Hasta este punto de mi existencia, todas mis aspiraciones han estado asociadas con mi labor profesional. Aquello que me apasionaba de mocoso y adolescente, las asignaturas que estudié en el Colegio Bolívar, mi actividad deportiva como nadador de alto rendimiento y las actividades extracurriculares en las que participé en el New York Institute of Technology estaban al servicio de ayudarme a conseguir un buen cargo profesional. Conociéndome a mí mismo como me conozco, continuaré aportando dicho estímulo y propósito a mi labor. Sin embargo, también estoy muy entusiasmado por explorar y aventurarme en un porvenir que no se rija exclusivamente por la labor profesional que alguna vez imagine. Me motiva y entusiasma perseguir nuevos propósitos por fuera del entorno laboral. Anhelo encontrar retos novedosos que me desafíen e inspiren. Pretendo e insisto en seguir apelando a mi curiosidad y propósito, así no tenga ni la más mínima idea de dónde estaré dentro de cincos años que, por lo demás; es una omisión que me alivia enormemente. En fin, ojalá, usted, con las nociones aquí compartidas, también encuentre lo necesario para percibir la susodicha sensación.