Equilibre la vulnerabilidad y la confianza

Como líder, estudiante o futbolista, la vulnerabilidad y la confianza no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Como individuo, puede usted lograr un equilibrio saludable para que los miembros de su equipo entiendan que está bien cometer errores y a la vez confiar en sus habilidades. Para el efecto, sugieren los psicólogos, adaptar el lenguaje —consigo mismo como con los demás— para así reforzar que, el fracaso, es una circunstancia absolutamente normal. Con afirmaciones sencillas tales como, ‘el cerebro es un músculo que se fortalece con la práctica’ o ‘nadie camina sin antes haber caído’; le enseñará a los integrantes de su equipo que, el fracaso es una manifestación necesaria para alcanzar el éxito. Una vez haya usted expuesto la noción, comparta su propia narrativa de pisadas en falso y describa cómo estas lo han ayudado en su trayectoria profesional. Al revelar circunstancias de flaqueza, los integrantes de su equipo, a la larga, lo percibirán como un líder robusto y trascendental. En últimas, es recomendable manifestar su humildad moral. O como quien dice, no se perciba como la vaca del potrero que más pasto tapa. Con convicción, pero con humildad. Un aire de superioridad puede disuadir a las personas de interactuar o enchufar con las pretensiones del equipo. Por el contrario, acepte que usted, como cualquier otro individuo, es susceptible de cometer errores de juicio, como que está dispuesto a recibir sugerencias o nociones de los demás cuando se trata de resolver cualquier cuestión, particularmente, las éticas. Manifestar vulnerabilidad no es sencillo, pero los líderes, estudiantes o futbolistas que lo logran son percibidos como más accesibles y menos arrogantes y, en últimas, más seguros y confiados.