El pibe soñador del barrio Santa Bárbara

¿Por qué será la dilación de tareas una maña tan difícil de sacudir? Hacerle el quite a la relación de ‘por hacer’ es un inconveniente común que no tendría porqué ser complejo de solucionar. Después de todo, solo se requiere administrar bien el tiempo y de motivación para realizar lo que debemos realizar, ¿cierto?

Por desgracia, no es tan sencillo, sugiere la psicóloga Linda Sapadin en su libro, ‘It’s About Time!: The Six Styles of Procrastination and How to Overcome Them’.

‘Nuestra tendencia a posponer las cosas tiene muy poco que ver con la fuerza de voluntad y el autocontrol, y todo que ver con la regulación de las emociones’. O como quien dice, cuando pensamos en completar una tarea, proyectamos cómo nos sentiremos al emprender dicha actividad:

‘Si predecimos que va a ser fastidioso, postergamos’.

Por supuesto, las emociones son complejas: Diga usted, por ejemplo, dos personas pueden percibir la misma emoción, pero predisponer distintos detonantes para abordarlos. Es decir que, en la práctica, algunas personas podrían examinar aquellos asuntos que quieren llevar a cabo o transformar, para de inmediato proceder a realizarlos. O de la orilla contraria, otro tanto, podría encontrar excusa tras excusa para justificar el porqué no puede realizarlos.

Del análisis de un sondeo que implementó en su práctica profesional, la doctora Sapadin determinó según sus hallazgos que, son seis los estilos de procrastinación que por lo general, la gente tiende a exhibir.

Y he aquí, el que considero encaja con el pibe ‘soñador’ del barrio Santa Bárbara:

El procrastinador ‘soñador’ es de aquellos que no presta suficiente atención a los detalles. Puede proponerse hacer o completar algo, pero a menudo no tiene planes concretos para dar ese primer paso. Los ‘soñadores’ emplean con frecuencia expresiones tales como: ‘algún día’ o ‘mañana’ o ‘ya casi’.

Para el ‘soñador’, la especificidad es la clave para no procrastinar. En lugar de decir, ‘haré algo cuando tenga tiempo’, la doctora Sapadin sugiere que el ‘soñador’ establezca un plan para realizar un determinado quehacer, en una hora y día determinado.

Si el quehacer es demasiado extenso, entonces el ‘soñador’ debe comprometerse a realizar una determinada cantidad cada día hasta concluirla.

La clave del asunto está en comprometer cada día, una cantidad determinada de tiempo para avanzar en la consecución de las metas establecidas para cada una de las actividades programadas.

Sin establecer metas específicas, y compromisos de tiempo puntuales, el pibe ‘soñador’ del barrio Santa Bárbara nunca tendrá el tiempo necesario para concluir los quehaceres o las actividades propuestas.