Defina cuál tejido empleará para resolver su problemática empresarial o de negocio

Si usted, es de los que también ha estado atento a los 62 días de haber asumido el gobierno Petro e, igual, comparte las apreciaciones de Pedro Medellín Torres, sobre cómo su equipo ministerial en tan corto tiempo ha conseguido “paralizar la economía, fracturar los acuerdos políticos y distanciar a los partidos que apoyan su causa; y que (incluso) algunas etnias terminen enfrentadas en los territorios por la toma de tierras”. O, quizás, así mismo, requiere usted, resolver su propia problemática e inconvenientes, y, tomar decisiones personales, comerciales, académicas, empresariales o de negocio, críticas para el desempeño efectivo.

Para el efecto, ha de saber usted que, para la lograrlo, se requiere que uno active distintas zonas del cerebro, tales como el tejido analítico, que nos ayuda a resolver problemas y tomar decisiones, y, el tejido empático, que nos permite escanear un entorno y percibir nuevas nociones o entendimientos.

Al respecto, y como para aprender a alternar entre los distintos tejidos, empiece por definir, cuál de estos dos, ‘elegirá’ usted: ¿Es usted de aquellos que, tienen la intención de centrarse en los hechos y las probabilidades puntuales o; es de los que prioriza la reflexión de sus emociones, como las de las personas de su entorno?

En ese orden de ideas, debe usted, concentrarse en ejercitar aquel tejido neuronal (en este caso, el analítico o el empático) que, no es el que tiende a predeterminar. Es decir que, si para resolver cualquier problemática o inconveniente, acostumbra usted, centrarse en los hechos y las probabilidades puntuales (tejido analítico), entonces, elija priorizar la reflexión de sus emociones como la de los demás (tejido empático), y, viceversa.

Para el efecto, cualquiera, puede desarrollar el tejido empático, al dedicar 15 minutos todos los días a entablar una conversación en la que se concentre en comprender a su interlocutor, y no en resolver una problemática o inconveniente en particular.

Por su parte, al ejercitar el tejido analítico, puede uno, programar períodos de tiempo específicos para completar ciertas tareas y luego responsabilizarse, incluso, si no se tiene un plazo de entrega definido.

Cuanto más practique cada una de estas dos mentalidades, más flexible y hábil será como gestor, independiente, de la problemática o inconveniente que surja.

Los tejidos analítico y empático se la pasan en una contienda constante en nuestro cerebro. Cuando se activa uno, se suprime el otro. No obstante, no necesariamente tiene uno que elegir partido. Tampoco es que el uno sea bueno y el otro malo. En realidad, necesitamos ambos.

Así pues, y como para maximizar su efectividad como líder y lograr así relaciones más productivas con los demás, la clave, está en aprender a ser más consciente de qué tejido se está empleando en determinado momento y saber alternar sin inconvenientes entre el tejido analítico y el tejido empático según lo requiera usted.