Cuatro tácticas para enriquecer la eficacia

Quién no ha tenido uno de aquellos días en el que las 24 horas parece no ser suficiente para la realización de nuestra gestión profesional, por más que ejerzamos nuestros deberes a la luz de todos los trucos de productividad que hemos adquirido a lo largo de nuestra trayectoria profesional. Ciertamente, a ratos, el panorama se torna desalentador. Sin embargo, usted, tranquilo. Para el efecto, y para que pueda aprovechar al máximo su escaso tiempo, aquí comparto cuatro tácticas efectivas comprobadas que, empleo cada vez que el volumen de mis compromisos de entrega como mercadólogo freelance se desbordan. A saber: Primera— Los comités o reuniones ocupan buena parte de su tiempo; organícelas por conjunto. O como quien dice, programe sus reuniones como si fuera una especie de ‘comité de tráfico’ en las que se abordan distintos temas similares. En mi caso, diga usted, por ejemplo; programo (en lo posible) las reuniones con mis clientes para que podamos tratar en un solo espacio de tiempo múltiples temas de la cuenta. Es complejo establecer el ritmo para el flujo de gestión cuando sabe que va a ser interrumpido cada tanto. Al concentrar todas sus reuniones a la vez, liberará algo de tiempo para trabajar en aquellas labores que exigen máxima concentración. Segunda— Procure aprender todos los atajos de teclado que pueda. Así, reducirá la dependencia del mouse o del panel táctil de su portátil. Este método puede parecer algo irrelevante, pero con el tiempo, usted notará la gran diferencia que hace. Tercera— Aproveche su entorno laboral para transformar sus hábitos perjudiciales. Si está usted perdiendo tiempo porque su teléfono lo distrae cada tanto durante su jornada laboral, pues, apáguelo o déjelo en silencio en algún cajón. Igual, si las notificaciones de su bandeja de entrada del correo electrónico están interrumpiendo constantemente su flujo laboral, pues, pause las notificaciones y establezca unos dos o tres espacios de consulta a lo largo de su jornada. Cuarta— Registre en voz alta su relación de tareas o el primer escrito del día para cada jornada laboral. Independiente, de cuál sea su profesión, escuchar todo aquellos que usted redacta (relación de labores, un correo electrónico o un aparte de alguna estrategia, entre otros tantos) acelerará y clarificará su proceso de redacción.