Concéntrese en satisfacer a la audiencia si es usted de los que le da nervios la exposición pública

La exposición pública puede ser estresante en ciertas ocasiones. Si es usted de aquellos que le huyen al asunto, pierda cuidado, que no es el único y; por lo demás, puede usted adoptar medidas correctivas para así transformar su percepción respecto a dichas exposiciones, tales como; presentar a la alta gerencia el plan de mercadeo en el comité de marketing, o una exposición estratégica en la convención de ventas para 450 representantes regionales, o una presentación sobre identidad de marca ante una audiencia de ávidos estudiantes universitarios. Para el efecto, lo más relevante es asumir su presentación pública como si fuera usted un ‘donador’, en lugar de un ‘receptor’. Quiere decir esto que, debe usted concentrarse en satisfacer a su audiencia, no sus propios intereses. Así pues, es oportuno si cuestiona usted, entre otros, aquello que su audiencia requiere o espera de su presentación. Su labor como expositor presencial o virtual es informar, aportar, o ayudar a las personas a crecer o a alcanzar sus objetivos (empresariales, de negocio, o personales, según el caso). Dicho de otra forma, considere su presentación como si fuera una acción o ejercicio de servicio en lugar de un espectáculo para alardear de sus logros y talento, o una oportunidad de autopromoción buscando así ascender. Para poner en práctica dicha mentalidad, elija entre tres o cinco directivos o asistentes influyentes que asistirán a su exposición y reúnase con ellos de antemano para preguntarles sobre sus inquietudes u objetivos en torno al tema de su presentación. Luego, adapte su mensaje en consecuencia, con el propósito de garantizar que aquello que usted exponga sea de utilidad. El mencionado proceder, le servirá para concentrar su enfoque en el auditorio en lugar de sí mismo; lo que a la postre, podrá usted aprovechar para aliviar buena parte de sus nervios.