¿Cómo conservar la calma en condiciones estresantes?

Cuando nos enfrentamos a una situación de estrés excesivo, de aquellas que puede llegar a percibirse hasta intimidante, e incluso parecer que no tenemos control sobre nuestra respuesta; la investigación ha demostrado que nuestros cuerpos pueden entrar instintivamente en una reacción de ‘lucha’ o de ‘huida’ y, por lo cual, en una posición de liderazgo, cuanto más eficazmente pueda uno autorregular dichas reacciones, mejor podrá uno liderar y ayudar a los demás. La investigación en el entorno de la neurociencia ofrece información sobre este proceso de autorregulación y cómo se puede pasar de la respuesta de ‘lucha’ o de ‘huida’ a un estado superior de apertura que invita a la colaboración, la creatividad y la prosperidad. De mis indagaciones en el entorno digital sobre ‘inteligencia emocional’, ‘resiliencia’, y ‘emociones positivas’ (incluida el humor), en esta publicación le comparto un marco conceptual de cinco pasos para ayudar a las personas a realizar dicha transformación.

Reiterando, la exploración en el entorno de la neurociencia, particularmente, la teoría polivago, ofrece información sobre este proceso de autorregulación y cómo se puede pasar de una respuesta de ‘lucha’ o de ‘huida’ a un estado superior de apertura que invita a la colaboración, la creatividad y la prosperidad. La información al respecto ha demostrado que las tácticas aquí relacionadas, pueden ayudarnos a navegar nuestra tendencia natural a estar a la defensiva cuando nos confrontan.

El doctor Stephen W. Porges, Ph.D., desarrolló la teoría polivago, que explica cómo nuestro sistema nervioso regula nuestro comportamiento, tanto colaborativo como defensivo, utilizando el nervio vago, el principal nervio parasimpático del sistema nervioso autónomo. Este nervio proporciona conexiones bidireccionales entre el cerebro y el corazón, el intestino y otros órganos de nuestro cuerpo, y es parte de una secuencia de respuesta predecible que se activa cuando nos sentimos amenazados. Hay tres niveles en esta respuesta de acuerdo con los científicos:

El primer nivel es la inmovilización— Bajo una grave amenaza, un reptil, un mamífero o un humano puede colapsar e imitar la muerte. Esta es una reacción natural y adaptativa. Diga usted, por ejemplo, como cuando un gato atrapa un ratón, el ratón puede apagarse por reflejo y parecer muerto. En consecuencia, el gato pierde interés en el ratón y el ratón puede escapar. Esta es una reacción poco común en los humanos, pero ocurre.

El nivel dos es la movilización— Bajo amenaza, el corazón comienza a latir más rápido. El sistema nervioso simpático se activa, el cuerpo produce cortisol y adrenalina y se prepara para la acción. Esta es la respuesta de lucha o huida. Nos volvemos agresivos o huimos.

El tercer nivel es el compromiso y la conexión— Cuando nos sentimos seguros nuevamente, comenzamos a funcionar de manera diferente. Es en este nivel que la ruta ‘vaga’ (exclusiva en los mamíferos) se vuelve funcional y silencia las características defensivas de las vías de ‘lucha’ o de ‘huida’ o de ‘cierre’. El cuerpo libera oxitocina. En este estado, estamos más abiertos a los demás y experimentamos un sentido de conexión que puede conducir a la colaboración y el aprendizaje.

Cuando logra uno alcanzar el nivel tres, nuestra visión, audición, voz y mente comienzan a trabajar en conjunto con nuestro corazón. Puede uno sentir el cuerpo, a diferencia del entumecimiento que puede uno sentir en los niveles uno y dos mientras dura una confrontación. En dicho nivel, está uno libre de la ‘visión de caverna’ de ‘lucha’ o de ‘huida’, por lo que así puede uno leer con mayor precisión los rostros y las señales no verbales de los demás. Así mismo, alcanza uno a percibir el panorama general y nos conectamos con otros en torno a objetivos compartidos. O como quien dice, aumenta nuestra capacidad relacional y de aprendizaje.

Respecto al liderazgo, cuanto más eficazmente pueda uno autorregularse, particularmente, al pasar del nivel dos al nivel tres que, se da con bastante frecuencia, mejor podrá uno liderar y ayudar a los demás.

Fundamentados en la experiencia de los científicos en la aplicación de la teoría polivago a situaciones en el entorno laboral y cotidiano, es que se ha desarrollado un marco de cinco pasos para ayudar a las personas a realizar dicha transformación:

Comprensión— el primer paso es conocer la biología detrás de estas reacciones y aceptar que estar en el nivel uno, dos o tres es absolutamente normal. Entender uno dónde se encuentra en la jerarquía nos concede opciones y la potestad de transformación.

Conciencia— cuando se perciba amenazado, observe las señales físicas y emocionales que indican que está experimentando ansiedad: ¿Percibe usted el popular nudo en el estómago, o su corazón se acelera? Perciba estos signos como señal del nivel de reacción en el que se encuentra (probablemente el nivel dos).

Recordar— tenga en mente alguna experiencia previa en la que haya usted superado con éxito la incertidumbre. Emplee su propio éxito para tener la confianza de que también puede superar la situación en cuestión.

Intención— con la confianza en mente, desista de la necesidad de satisfacer su ego determinando un propósito superior. Concentre su intención y así usted liberará oxitocina que lo ayudará a pasar al nivel tres.

Tenga fe en el proceso— cuando se llega al nivel tres, es mucho más sencillo explorar y desarrollar nociones con el interlocutor. La interacción es un proceso de aprendizaje emergente; será un desafío, pero siempre que logre usted permanecer conectado y asegurándose de no retroceder hasta el nivel uno o dos, podrán ambos superar las diferencias.

Así pues, la autorregulación allana el camino tanto a la colaboración como a la transformación. Entender nuestras reacciones biológicas en situaciones de alto estrés nos concede una ruta a seguir. O como quien dice, es cuestión de voluntad elegir si caminamos por esta senda o la contendemos. Y aquello que decidamos es con frecuencia la diferencia entre el éxito o el fracaso.

Referencias
  • Porges SW. Vagal tone: a physiologic marker of stress vulnerability. Pediatrics. 1992; 90:498–504.
  • Porges SW. The polyvagal perspective. Biol Psychol. 2007; 74:116–143.
  • Quinn RE. University of Michigan’s Ross School of Business.
  • Fessell DP. University of Michigan Medical School, Positive Organizational Scholarship group at the Ross School of Business.