Perfil autocrático de liderazgo

De los perfiles de liderazgo tradicionales encuentra uno por doquier fieles representantes; aunque no necesariamente quiera decir esto que todos estén mandados a recoger. Para reenfocar la noción de liderazgo, le corresponde a cada quien reenfocar su percepción al respecto de acuerdo con sus hábitos, técnicas y comportamientos. A saber, la gente de recursos humanos ha definido siete tipos de liderazgo tradicional en los que la mayoría de las personas encajamos; así mismo, han comprobado que los estilos de liderazgo centrados en la gente y en contraposición a aquellos centrados en las labores o quehaceres, auspician entornos laborales mucho más saludables. En ese orden de ideas, y como todo lo demás, los estilos de liderazgo evolucionan con el transcurrir del tiempo.

¿Cuál entonces es su estilo de liderazgo preferido? ¿Quizás alguno de los siete estilos tradicionales o uno de los más recientes? Entre gusto y gusto no hay disgusto, pero en esta ocasión, y de una partido de fútbol al que mi hijo fue convocado el sábado pasado en el Maracaná de la sabana capitalina, quiero compartirles mi percepción sobre el estilo de liderazgo autocrático.

De una contundente goleada 3 a 1 —que recibió el equipo de mi hijo—, quiero aprovechar la oportunidad para mencionarles que el director técnico del onceno; un personaje mediocre, extraño, resentido, huraño, y discriminador, eligió no hacer ningún cambio para el segundo tiempo y a pesar de que al cierre de la primera parte iban perdiendo dos a cero, como que el medio campo del equipo estaba absolutamente desconectado y no enganchaba con los demás jugadores. Es decir, los volantes que el susodicho director técnico eligió como inicialistas no daban ‘pie con bola’. Y, de allí, mi siguiente percepción de liderazgo autocrático.

El estilo de conducción que manifestó en aquel partido el director técnico de mi hijo es de aquellos liderazgos jerárquicos en los que el principio se fundamenta en la noción de que ‘el jefe es el jefe’ y, ‘deje así’.

En dicho entorno, los líderes toman todas las decisiones, ostentan el ‘poder absoluto’, y les interesa poco o no consideran relevante la retroalimentación de los miembros del equipo en su cotidianidad. Para los líderes de esta calaña, los jugadores o los empleados, o en general los miembros de cualquier equipo solo son personas que ‘cumplen ordenes’. Este es un perfil de liderazgo más acorde para una película de bandidos o gánsteres que para un entorno laboral o de equipo de fútbol contemporáneo.

El susodicho estilo de liderazgo se queda corto en todos los aspectos y, razón por lo cual las estructuras autoritarias propician un entorno laboral estresante como consecuencia de sus normas y preceptos. Aquellos que se ven obligados a jugar o laborar bajo la dirección técnica de líderes autocráticos no ven la hora de ascender o de salir despavoridos.

Si a usted, así como a mi hijo le tocó uno de estos líderes, lo mejor que puede hacer usted por su equipo y trayectoria profesional es aliviar el asunto cuanto antes. Es cierto, en algunas situaciones, el liderazgo autocrático es imperativo, diga usted, por ejemplo; como cuando un barco naufraga y toca salvar a todos los pasajeros. No obstante, este es un estilo de liderazgo que ya no tiene cabida en el entorno futbolero o laboral contemporáneo.

La efectividad del liderazgo contemporáneo radica en buena medida, en saber escuchar con atención, y brindar a los miembros del equipo el apoyo, así como la mayor autonomía posible y, como para que así el director técnico pueda compaginar con sus dirigidos, no solo como sus subordinados directos, sino como personas. Para mayor información, puede usted consultar.