Normas de la ‘mano negra’ para dominar

En los negocios y también en la vida cotidiana, circulan máximas que algunos podrían considerar inspiradas por una suerte de “mano negra”, expresión que reapareció en el discurso público en tiempos del presidente Santos y que muchos interpretaron como una entelequia polémica. Más allá de esa metáfora, en esta ocasión el protagonismo recae en Bob Parsons, fundador de GoDaddy, durante años la mayor registradora de dominios del mundo.

Parsons, empresario excéntrico y figura controvertida, entre otros episodios, por un video en el que aparece cazando un elefante en África, vendió su compañía por cerca de 2.000 millones de dólares a un fondo de capital privado. Con ese historial, formuló 16 reglas para triunfar en los negocios y en la vida. Varias de ellas llaman la atención por su tono directo y su énfasis en la disciplina, la resiliencia y la ejecución.

Entre los principios más destacados se encuentran:

  1. Salir de la zona de confort, bajo la premisa de que el crecimiento rara vez ocurre en la comodidad.
  2. No rendirse ante el fracaso inicial, entendiendo que la mayoría de iniciativas fallan antes de encontrar su forma correcta.
  3. Reconocer que la tentación de abandonar suele intensificarse justo antes del éxito.
  4. Aceptar y dimensionar el peor escenario posible para reducir el temor a consecuencias indefinidas.
  5. Concentrarse en el resultado deseado, asumiendo que la mentalidad condiciona la acción.
  6. Afrontar los desafíos un día a la vez, evitando la parálisis que produce proyectarse demasiado en el futuro.
  7. Mantener una mejora continua, evocando el concepto japonés de kaizen.
  8. Agilizar la toma de decisiones, privilegiando la ejecución oportuna sobre la perfección tardía.
  9. Medir y supervisar lo relevante, bajo la idea de que lo que se controla tiende a mejorar.
  10. Administrar activamente, ya que lo que no se gestiona se deteriora.
  11. Observar a la competencia sin perder el foco interno.
  12. No dejarse intimidar.
  13. No esperar justicia perfecta de la vida.
  14. Resolver los propios problemas para construir ventaja competitiva.
  15. No tomarse demasiado en serio, reconociendo el componente de azar en el éxito.
  16. Encontrar motivos para disfrutar el proceso.

Surge entonces una pregunta razonable: ¿adquieren estas reglas mayor validez por provenir de un empresario multimillonario? El éxito financiero puede otorgar visibilidad y credibilidad, pero no convierte automáticamente cada máxima en verdad universal. Tampoco la excentricidad del personaje invalida necesariamente la utilidad de sus consejos.

Como en cualquier manual de gestión, el valor reside en la capacidad de discernir qué principios son aplicables a cada contexto. Aprender de empresarios experimentados puede resultar enriquecedor, siempre que se filtren las recomendaciones a la luz de la propia realidad estratégica y operativa.

En última instancia, más que adoptar dogmas, conviene extraer aprendizajes prácticos y adaptarlos con criterio. En entornos empresariales y políticos por igual, la diferencia no suele radicar en la acumulación de frases memorables, sino en la consistencia con la que se ejecutan las decisiones.


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