Los fundamentos del liderazgo siguen intactos

Considerando lo democráticas e interconectadas que son las organizaciones en la actualidad y, la evolución y lo boyante de la industria del liderazgo, —sí, constantemente surge una que otra idea novedosa e interesante al respecto que puede probar ser de utilidad—, la realidad del asunto es otra, pues, al menos en sus fundamentos, el concepto de liderazgo no ha cambiado con el correr del tiempo. Aún por estos días, el asunto es cuestión de movilizar a las personas en una organización en torno a objetivos comunes para lograr así un impacto a gran escala.

De un manual de liderazgo que leí en el Harvard Business Review, les comparto como conclusión que, los líderes carismáticos y de mayor impacto social, por lo general, implementan estas seis prácticas clásicas y fundamentales del liderazgo:

  1. asocian a las personas en torno a una visión emocionante y aspiracional;
  2. elaboran una estrategia para alcanzar la visión de lo que se pretende al decidir qué hacer y qué no hacer;
  3. cautivan y desarrollan el mejor recurso humano posible para implementar la estrategia;
  4. se centran incansablemente en los resultados de acuerdo con el contexto de la estrategia;
  5. promueven la innovación permanente para así colaborar en el desarrollo y la reinvención de la visión y la estrategia; y
  6. ‘se dirigen a sí mismos’ para conocerse y evolucionar, con el fin de liderar a los demás de manera más efectiva tal cual lograr implementar cada una de las anteriores prácticas.

Cierto, en ocasiones el punto de partida es diferente, o alguna de las seis áreas requiere más trabajo arduo que otra, o la secuencia de actividades varía. Y sí, los líderes realizan estas prácticas de diferentes maneras dependiendo de su personalidad y situación particular. Sin embargo, lo constante de la ecuación es que dichas prácticas están siempre presentes en la gestión del liderazgo.

En ese orden de ideas, cuando llegue el momento de pensar en desarrollar líderes más robustos, considere que el misterio no es buscar un nuevo marco contextual, sino más bien ayudar a los líderes a dominar las susodichas prácticas existentes, por lo demás, probadas y corroboradas como reales y efectivas.