La conexión de marca es vital

El asunto va más allá de la transacción. Para el efecto, la estrategia a saber puede incluir: comunicación de marca; contexto y narrativa; comunicación persuasiva; posicionamiento; publicidad; marketing; segmentación; identidad de marca; creatividad; o comunicación inclusiva, entre otras tantas. Sin embargo, crece cada vez más el número de mercadólogos y relacionistas públicos que, cada vez más se concentran en un aspecto fundamental del patrimonio de marca: —la conexión de marca con el consumidor—.

En ese orden de ideas, entre más sólida sea la relación entre el consumidor y la marca, el negocio estará mejor predispuesto o en una mejor posición para asumir los embates de mercado cuando así le corresponda, así como para cuando desee embestir o contraatacar a la competencia con sus propias disrupciones.

El asunto es realmente relevante, considerando que diversas fuerzas interactúan en el entorno de mercado en el que agazapados competidores, emprendedores, o influencias similares a las suyas, entre otros; amenazan constantemente con desbarajustar las relaciones ya establecidas entre los negocios tradicionales y el consumidor que, cada vez más aumenta sus exigencias en cuanto a sus expectativas con una determinada marca.

¿Cuáles entonces son aquellos aspectos que determinan una sólida relación de compromiso entre el consumidor y la marca, si la transacción no es el aspecto más álgido de dicha conexión y, ya que dicha transacción es solo el punto de partida del asunto.

Se me da entonces que, el asunto tiene que ver con dos aspectos: 1) la emoción que, no es más que el afecto del consumidor por una determinada marca —no solo el producto, sino la marca en sí misma—. Y, 2) los atributos de marca con con los que se pretende el consumidor se identifique o emule.

Por lo demás, tenga presente que la conexión se construye fundamentado en la interacción como en las actividades en las que se comparte. O como quien dice, la marcas y el consumidor desarrollan actividades en conjunto, sostiene diálogos y socializan en las redes sociales. Es más, en ciertas ocasiones, hasta pretenden los mismo en términos de hacer este un planeta mucho más amable y sostenible.

Así pues, una relación auténtica entre marca y consumidor se merece, y no es factible pagar por ella. Al final de cuentas, la calidad del vínculo entre marca y consumidor, depende de qué tan acertado esté usted a la hora de implementar sus estrategias según estos seis imperativos de comportamiento:

Personifique su carácter de marca particular— La marca (o usted como marca personal) debe sobresalir de entre las demás para así captar la atención; de preferencia, si lo hace usted sin la ayuda de cárteles de producto (publicidad o promoción), y sí en cambio con comunicación auténtica, de altura y, digna de las expectativas y necesidades del consumidor.

Consolide la confianza— La confianza es la piedra angular de cualquier conexión duradera que valga la pena conservar.

Proporcione una sensación favorable— La marca (o usted como marca personal) debe procurar dejar una impresión en la existencia de la audiencia y como para así merecer la condición de ‘especial’.

Narre una historia memorable— La marca (o usted como marca personal) debe pretender dejar bien claro qué se es y qué se representa, como para así ofrecer al consumidor algo para acoger o reaccionar. Para el efecto, diga usted, por ejemplo; las leyendas de Robin Hood y el Rey Arturo, entre otras tantas.

Escuche abiertamente, aunque responda de manera selectiva— La comunicación en ambas vías es una característica significativa propia de una conexión sólida y enriquecida.

Actúe con propósito, aunque bien intencionado siempre— ‘Hacer el bien en conjunto’, como para así endosar el provenir de una causa que el consumidor estima de vital importancia, es una forma efectiva para que las marcas (o uno como marca personal) logre desarrollar y consolidar conexiones auténticas y sólidas con el consumidor.

Proteja la marca (o usted como marca personal) de las disrupciones del entorno social o de mercado, aferrándose a ellos como ‘chivo en loma’ de cara al advenedizo competidor, escuchando y atendiendo las críticas, así como consintiendo uno que otro fracaso ocasional.

Que el consumidor contemporáneo esté dispuesto a poner la mano en la candela por las marcas —más allá de la transacción— es una señal inequívoca de que la conexión de marca es efectivamente la piedra angular de cualquier estrategia de marketing.