Equivocada noción de validación

Se equivocan aquellos mercadólogos que pretenden encajar los hallazgos ‘problema/solución’ de un estudio de investigación de mercados en un esquema articulado de todo aquello relacionado con ‘producto/mercado’. A mí se me da que, para evitar dicho desacierto, es mejor entender los ideales del consumidor, en lugar de preguntar por sus expectativas y requerimientos como para así identificar aquellos aspectos que puedan ofrecer una solución. Validar las ideas es fundamental en cuestiones de marketing, así ciertos colegas confundan el límite entre la ‘validación de mercado’ y la ‘validación personal’. Es cierto y factible que en algunas situaciones, quizás hasta de manera inconsciente, y en lugar de permitir que el consumidor manifieste espontáneamente; ‘si, definitivamente pagaría por eso’, buscamos aquella ratificación personal en términos parecidos al; ‘señores, ustedes son grandiosos, de por dios continúen deleitándonos con la gracia de los productos que a bien tienen suministrarnos’. O como quien dice, algunas veces pretendemos equivocadamente con la investigación de mercados que, el consumidor valide nuestra marca en lugar de nuestro ideal. Y cuando los hallazgos dejan de manifiesto tan alentadora retroalimentación de grandeza, cómo hacen entonces, para avanzar más allá de la consabida ‘vaca lechera’ y, como para así concebir o manufacturar un producto con el cual el consumidor pueda exceder sus expectativas como sus experiencia de consumo.