De los delirios de la negación

Todo este tinglado de campaña presidencial de porquería y vejámenes, puede aparecer como un mero hormigueo para los más curtidos miembros del partido del candidato que lleva ocho años tratando de hacerse elegir por los colombianos presidente de la República a costa de la misma retahíla. Todos ellos, honorables miembros y asesores de primera línea, que parecen sacados de la misma cloaca de la que emergió el Pingüino en Ciudad Gótica. Sin embargo, y a pesar de tanto horror, ha de saber usted que, una vez dentro, existen miles de trampas que empeoran las condiciones. Cierto, así es. Me refiero, al síndrome de negación, el cual, psicológicamente, puede dificultar que una persona enfrente o acepte los hechos que realmente sucedieron.

De un artículo publicado en Psychology Today: Where does a narcissistic person’s sense of entitlement come from? —escrito por el profesor Leon F. Seltzer, psicólogo, así como de otras tantas referencias sobre ‘negación’ que aparecen en la misma publicación; es que puedo mencionarles que, la negación es un mecanismo de defensa en el que una persona se niega a reconocer hechos o experiencias objetivas. La negación es un proceso subconsciente que sirve para proteger a la persona de la ansiedad.

Y, ciertamente, ansiedad, es lo que esta campaña presidencial ha generado entre los colombianos. En ese orden de ideas, y antes de que su entorno profesional o familiar termine en tragedia, permítame compartirle algunas nociones al respecto. A saber:

La negación o rechazo u oposición (si se quiere también) surge a partir del concepto de la hija de Sigmund Freud, Anna Freud, quien desarrolló la idea de un mecanismo de defensa contra los pensamientos y sentimientos de ansiedad. Anna, considera que la negación protege inconscientemente al ego de la angustia, al negar ese aspecto de la realidad.

Así pues, y ya que es irrefutable la evidencia sobre el proceder rastrero, mezquino y nada ético del mencionado candidato, sus asesores, colaboradores y hasta de su entorno familiar, venga le cuento cómo puede usted evidenciar si es uno de tantos colombianos cegados de la realidad por la mera negación.

Para el efecto, relaciono aquí unos cuantos síntomas del síndrome de negación. Con la siguiente explicación como elemento de reflexión, podrá usted comprender mejor los orígenes de las emociones y las habilidades necesarias para afrontarlas de manera saludable como corresponde.

Reacio a conversar sobre el problema— Alguien que es reacio a tratar el problema, lo tiende a ignorar. Así pues, alguien que está en negación tratará de cambiar el tema o tratará de distraerse con humor y ridiculeces. Estos primeros signos de negación, se dan incluso hasta en una simple conversación.

Señalar el comportamiento de los demás para demostrar que no hay problema alguno— En el caso de la adicción, se emplea esta táctica clásica para convencerse de que una persona no es adicta.

Repetir una y otra vez el mismo argumento sin ningún tipo de progreso— La razón o argumento en contra de un problema, si se repite sin mostrar progreso, marca la existencia de un inconveniente. El problema en realidad no va a cambiar, salvo que entre las partes se encuentre un punto de inflexión y se transforme la forma de afrontar la realidad que pasó, diga usted, por ejemplo; toda esa evidencia disponible sobre el susodicho candidato.

Racionalizar el comportamiento— La racionalización es una de las técnicas más poderosas que utilizan los individuos para negar la realidad objetiva. Diga usted, por ejemplo; los que dicen estar muy estresados en algún determinado momento y deben tomarse un tiempo y espacio para calmarse y bajar así la presión. Al respecto, dichas razones son las que hacen que una persona ‘huya’ de los problemas que aguardan a ser resueltos.

Culpar a los demás por los problemas experimentados— Este síntoma está alineado con la racionalización, que se considera inapropiada. En cambio, entonces, se acostumbra a culpar a los de más por los problemas o inconvenientes experimentados. Así pues, y si insiste en seguir culpando a los demás por sus embarradas, la realidad tampoco cambiará.

Realizar acciones de manipulación— Dicha acción manipuladora se emplea para ‘engañar’ a sus sentimientos en alguna determinada realidad que esté aconteciendo. De hecho, está bien sentirse triste o enojado. Esta acción manipuladora en efecto hace que alguien se perciba alienado para negar la realidad que sucedió.

No siente emoción alguna— En lugar de aceptar los sentimientos como una respuesta natural a la experiencia, una persona negacionista los ignorará y se dará por vencida. Negar el dolor o la realidad al pretender ignorarlo es aún mucho peor.

A estas altura del partido, la primera vuelta nos dejó al par de candidatos por los que votaremos el domingo entrante. El asunto, pues, no está como para convencionalismos políticamente correctos, ni como para el voto en blanco (que, ciertamente, tiene derecho a ejercer), ni mucho menos para pasar de agáchese, desconociendo su responsabilidad en el asunto y endilgándosela a los demás, al hacerse el güevon y quedarse en la casa el próximo domingo en vez de salir a votar.

Por último, suerte es que le digo. No sé a usted, pero a mí, como ‘conocimiento informado’, me basta con:

  • Los cuatro años de funesta gestión administrativa en la alcaldía de Bogotá;
  • Un Pacto Histórico de primera línea con los políticos de siempre (de aquellos, expertos en mimetizar su prontuario delictivo);
  • Asesores políticos condenados por corrupción y comunicadores sociales o politólogos de bigote parado como de dudosa reputación;
  • La seguidilla de ‘Petrovideos’ (no domino si hubo acto ilegal en algunos de esos videos, eso; le corresponde a la autoridad competente decidirlo, aunque de lo que sí estoy seguro es de la inmoralidad que allí se evidencia);
  • El desencajamiento de expresión permanente de los parientes y colaboradores más allegados del candidato más narcisista de los dos.