Así puede usted ejercer bajo presión

Nadie es inmune al estrés en tiempos de alta presión laboral. Al respecto, quizás, usted, es de los que se queda sin voz o embolata su capacidad de reflexión cuando aborda a algún cliente quisquilloso por un negocio trascendental o en comité y a medio camino de alguna presentación magistral, diga usted, por ejemplo; el plan de marketing. Tranquilo. Eso es apenas normal; aunque, igual, se puede prevenir. Para el efecto, y como para así disponer el éxito en su próximo gran momento laboral, emplee la visualización. ¿Ah? Sí, la visualización: evocar los logros previos para ratificarse a sí mismo que, uno, tiene lo que se requiere para triunfar. Dicho proceder reducirá su ansiedad y aumentará su nivel de confianza. Acto seguido, imagine favorablemente el momento que se avecina con tanto detalle cómo le sea posible. ¿Cómo lucirá y experimentará en el momento de ingresar a la oficina del cliente para cerrar ese negocio trascendental por el que tanto ha trabajado? ¿Cómo se percibe el ambiente al caminar frente a la audiencia, bien sea, en la sala de juntas o el escenario o, hasta incluso, al iniciar la sesión en Zoom? ¿Cuáles serán las primeras palabras que expresará? Al respecto, puede usted desarrollar un ritual sencillo, como lo puede ser un ejercicio de respiración, repetir alguna frase u oración, escuchar una canción en particular o tomar un sorbo de café. Cualquiera de estas (o las que usted prefiera), puede predisponer su mente de forma adecuada para así superar esos primeros instantes angustiosos previo a que se active su carácter profesional. Una vez tenga usted una rutina con la que se sienta cómodo, puede emplearla cuando así lo requiera. En últimas, puede usted probar otra opción efectiva para calmar los nervios; relacionar sus temores con anticipación. Hacerlo, puede ayudar tanto a regularizarlos como a hacer que no parezcan tan desmoralizadores después de todo.