Para perdurar como asalariado

Nada como percibir la expresión de satisfacción en los rostros, independiente, de si son adultos o adolescentes, de aquellos clientes a los que uno ayuda con su gestión para el desarrollo y la consolidación de la marca personal. No hace mucho, fue este el caso de un novato ingeniero industrial que, se preparaba para asumir su nueva responsabilidad como Gerente de Marca en un muy reconocido laboratorio farmacéutico multinacional. En su momento, el ansioso ingeniero me preguntó: ‘¿Cuál de todos es el mejor consejo que puede usted brindarme?’ Y a lo cual replique sin titubear: ‘¡El del triunfo!’

Cómo así, preguntó el ingeniero. Le aclaré que, cuando un negocio o proyecto alcanza sus metas sin contratiempos, todos los participantes salen a reclamar el crédito correspondiente por su gestión.

Dicha actitud, es particularmente frustrante para aquel que asume la iniciativa y pone todo su empeño, esfuerzo, y sacrificio en favor de algún proyecto o negocio en particular. No obstante, le sugerí, ‘quieto ahí en primera base que, patalear no le servirá de nada’. Tarde que temprano los avivados pelan el cobre.

O como quien dice, raya y rechina ver cómo los altos jerarcas en las empresas o los negocios se apoderan del crédito sin ningún fundamento que lo sustente.

De mi época de empleado, recuerdo que algunas de las empresas para las que trabajé hasta disponían de ciertas ‘nociones para el trabajo en equipo’. Para contrarrestar el susodicho efecto, aquí le comparto y, como para que no lo vayan a ‘ponchar’ mientras dure su trayectoria profesional como asalariado. A saber:

El equipo gerencial siempre se lleva el crédito— Para los altos jerarcas, son más sencillas las reprimendas que los elogios cuando la gestión de los subalternos así lo amerita. Así que, independiente, de todo el trabajo sucio, las gotas de sudor y sangre, como las lágrimas que deba usted derramar por cumplir con las metas y fechas de entrega de algún determinado proyecto; no espere usted ninguna ‘palmadita en el hombro’ ni reconocimiento alguno por su buena gestión.

No regodear ni alardear— Dicha actitud no es un atributo de nobleza propiamente dicho. Por el contrario, sí lo es, la humildad en las instancias de éxito.

Así pues, también ha de saber usted que, el asunto es más sencillo decirlo que cumplirlo, particularmente; por estos días en los que muchas veces se percibe como esquivo alcanzar el éxito, y razón por la cual no debe extrañarse cuando a su proyecto le aparezcan los usurpadores para reclamar el crédito correspondiente por su gestión exitosa.

‘Y entonces’, preguntó una vez más, el cuasi descorazonado ingeniero. Ahí sí mijo, toca soltar el popular, ‘jefecito que linda corbata trae usted hoy’, replique sin titubear y percibiendo una vez más cómo se le iluminaba el rostro a mi aventajado pupilo.