En muchas sociedades contemporáneas se repite un patrón político inquietante: la figura de un líder que no se conforma con gobernar, sino que necesita dejar su huella en cada rincón de la vida pública. No le basta con dirigir instituciones; aspira a que esas instituciones funcionen como espejos que devuelvan permanentemente su imagen. Ministerios, escuelas, programas sociales, campañas públicas, incluso pequeñas iniciativas administrativas: todo se convierte en escenario para exhibir su nombre, su rostro o sus consignas.
Read More »

Debe estar conectado para enviar un comentario.