No le tema a ser simpático en la oficina

¿A quién no le ha tocado lidiar alguna vez con uno de esos jefes de madres que ni en la casa los toleran? El trabajo a menudo puede parecer un esfuerzo en la que la gracia y el humor brillan por su ausencia. Sin embargo, la investigación sugiere que los líderes con sentido del humor son percibidos como más motivadores y entusiastas que aquellos que no bromean, como que secan hasta un papayo con su estilo de gestión e inseguridades. Propone la investigación que, los empleados están más comprometidos y los equipos tienen el doble de probabilidades de resolver desafíos creativos. En ese orden de ideas, y si desea usted inyectar algo de ligereza en el día, puede comenzar por comprender cuatro tipos diferentes de estilos de humor: 1) El comediante de a pie es: audaz, irreverente y temerario para sorprender a la audiencia (aunque sin ser inapropiado o mezquino). 2) El ‘cariñosito’ es: serio, discreto y alguien con la que uno puede contar para que le levante el ánimo. 3) El francotirador es: nervioso, sarcástico, matizado, un maestro de la observación aguda. 4) El ‘atrayente’ es: expresivo, carismático y efectivo al hacer reír. Cuanto más comprenda los estilos humorísticos de todos (incluido el suyo), más sencillo será interpretar a la audiencia y entender cuándo debe usted soltar ese remate perfectamente sincronizado. Así mismo, puede usted entretenerse con el humor en la comunicación cotidiana, tales como las respuestas programadas para cuando se está fuera de la oficina y las firmas de correo electrónico. Si bien es cierto que ‘el palo no está como para cucharas’, considerando la adversidad, la incertidumbre y lo intimidante de la protesta social, entre otros, incorporar algo de humor en su cotidianidad puede ayudarle a usted y a sus empleados a superar los momentos difíciles.