La publicidad no es la excepción a la regla, pues está constantemente en riesgo y casi siempre tendrá que entregarse en cuerpo y espíritu mucho antes de conocer el resultado final de sus compromisos pero, tampoco como para que un médico sostenga “dígale que cambie a Kool y estará bien”. Cualquier emprendimiento humano involucra algo de riesgo. Usted está en riesgo desde que se levanta en la mañana: así ha sido, es y será hasta el fin de sus días. Si la publicidad hace parte de su cotidiano menester, concéntrese en la comunicación que “venda” y deje al circo el “contenido entretenido” que, para ello las redes sociales ya están atiborradas de alegres saltimbanquis.
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