Los primíparos en el oficio del liderazgo deben concentrarse en desarrollar las relaciones

Cuando se asume por primera vez un cargo de liderazgo, es oportuno concentrarse en alcanzar logros pronto, aunque no a expensas de imponer las relaciones con los colegas. Sin dicha conexión, no tendrá la influencia necesaria para cosechar triunfos a largo plazo. A cambio, puede usted empezar por generar confianza. Es mucho más sencillo orientar a las personas cuando creen en usted. Priorice las reuniones individualmente con cada uno de sus subordinados directos o colegas. Emplee este tiempo para interrogar: ¿Cómo percibe el éxito cada uno? ¿Por qué quieren ser reconocidos? ¿Cómo miden el progreso? Las respuestas lo ayudarán a comprender mejor las motivaciones, aspiraciones y objetivos, tanto de colegas como de subalternos. En dicha interacción, así como en otras, escuche más de lo que habla. Igual, es oportuno estar presente, particularmente, durante las reuniones y comités. Apague su teléfono y concéntrese totalmente en su interlocutor. También puede usted hacer preguntas explicativas, tales como: ¿Qué opinión le merece este enfoque? ¿Cree usted que existe una forma más efectiva de realizar dicho cometido? Al respecto, evite usar afirmaciones que empleen el vocablo ‘pero’, ya que dicha expresión se percibe como negación de lo que se ha dicho. En su lugar, formule sus inquietudes como un interrogante, diga usted, por ejemplo: ¿Ha considerado el impacto de dicha aproximación estratégica? ¿Cómo complementaría usted dicha solución? Tenga presente que, a pesar de ser el líder del equipo, no siempre tiene usted que tener la última palabra en todo. Por lo demás, asegúrese de pedir la opinión de sus colegas, de ser receptivo a otras alternativas y de escuchar atentamente para comprender y ampliar su perspectiva. Dicho proceder, lo ayudará a sentar las bases para consolidar relaciones sólidas y su eficacia como líder.