La narrativa como mecanismo de oposición

El ‘storytelling’ o ‘narración’ es una táctica poderoso que la gente emplea con frecuencia. Al respecto, y según las historias que a diario se escucha por ahí, a mí se me da que, dicho mecanismo tiene de ancho como de largo. O como quien dice, tiene sus bondades, pero también tiene sus limitaciones. Es decir que, la ‘narración’ no es la única alternativa disponible para que las personas o las marcas compartan y difundan sus historias, nociones, entendimiento o ideales. Prueba fehaciente de ello, es la interminable propuesta de ‘experiencias interactivas en línea’ en la que el consumidor en su cotidianidad quiere participar a través de las incontables aplicaciones digitales favoritas con las que este puede interactuar, independiente, de si son las redes sociales, los juegos, los editores de texto o de imágen o de video.

Esta es la forma acostumbrada cómo el consumidor (o las marcas) pretenden interactuar con todo aquel que esté prestando atención y; como para así compartir su imagen y posicionamiento de marca, sus ideales o cualquier otra noción novedosa que pueda afianzar o transformar el entendimiento, la razón o los sentimientos de dicha audiencia en razón de todo aquello que el consumidor (o las marcas) suelen emprender en su trayectoria personal o profesional. O como quien dice, es evidente el potencial comercial que tienen las ‘experiencias interactivas en línea’.

Al respecto, dejo aquí un par lecciones, por si acaso a usted también le interesa el asunto en lo personal o en lo comercial:

Las ‘experiencias interactivas en línea’ (la interacción) explica ciertos asuntos que la narración o el ‘storytelling’ no puede instruir— las alternativas mediáticas lineales, tales como el texto, el audio, y el vídeo son útiles para narrar historias. En contexto, significa esto que, la narración o el ‘storytelling’ ejercido a través de dichas alternativas mediáticas sirve muy bien su propósito de ilustrar a la audiencia objetivo ciertas circunstancias, aunque, es desfavorable como inconveniente, cuando de explicar cómo acontecen los hechos.

Si usted considera que, son múltiples los retos de comunicación que enfrentan las personas (o las marcas) en su cotidianidad y, que para nada dichos desafíos son un ‘cuento’; es común percibir la necesidad de esclarecer la forma en la que actúan los sistemas complejos, y como para así enseñar el verdadero significado de ‘realización’ (personal o de negocio) tanto a jóvenes como a los más experimentados.

Al pretender comunicar la conducta de ciertos sistemas complejos en el quehacer cotidiano del consumidor, la estructuración de modelos es una de las alternativas más apropiadas para el efecto. Es más, es una opción con la cual el consumidor puede interactuar como para que usted (o su marca) puedan ayudarlo a comprender aquellos asuntos que de otra manera este no lograría comprender, aunque se narre la historia más insolita o fantastica. No en vano, dice el proverbio chino: ‘Dímelo y lo olvidaré; muéstramelo y quizás lo recuerde; involúcrame y lo comprenderé’.

Las ‘experiencias interactivas en línea’ (la interacción) cautivan— si las experiencias se elaboran con esmero, entonces, estas podrán atraer y captar la atención del consumidor de forma tal que, ninguna otra persona (o marca) podrá igualarla.

Es más, recién ahora, percibe uno por ahí, que las técnicas de interacción digital se emplean, principalmente, en el segmento artístico y del entretenimiento; desperdiciándose, una valiosísima área de oportunidad para transmitir contenido personal o de marca a la audiencia objetivo que, pueda aportar a la consolidación o transformación de su imagen y posicionamiento de marca, su narrativa, sus nociones, su entendimiento, sus ideales, sus sentimientos o sus emociones.