La gratitud de una segunda oportunidad

En las entrañas de mi travesía a lo largo de la quimioradioterapia, descubrí un sentimiento abrumador de gratitud. En este día, me alegra compartir que mi ofensiva contra el cáncer escamocelular de laringe ha alcanzado un hito significativo, considerando, que la tomografía por emisión de positrones (PET-CT) y la última nasolaringoscopia no revelan signos de recaída local, progresión sistémica, lesiones residuales o enfermedad metabólica activa. O como quien dice, me ilusiona por lo pronto un pronóstico alentador, aunque, en una carrera de largo alcance como esta, ciertamente, este no es el final del trayecto, sino una señal prometedora en este recorrido hacia la remisión. Entre tanto, y mientras emprendo por los próximos 52 meses, lleno de esperanza y vigilancia, reflexiono sobre el increíble sistema de apoyo que me ha traído hasta este punto.

Mi equipo médico es espléndido

En primer lugar, mi más sincero agradecimiento se extiende a mi equipo médico, cuya experiencia y compasión han sido mis guías: Dr. Guillermo Campos (Otorrinolaringólogo, Instituto de Laringología, Fundación Santa Fe), Dr. Luis Humberto Jiménez Fandiño (Otorrinolaringólogo, Hospital Universitario San Ignacio), Dra. María Mónica Martínez (residente otorrinolaringólogía, Hospital Universitario San Ignacio); Dra. Judith Natalia Vásconez Escobar (Cirugía de Cabeza y Cuello, Hospital Universitario San Ignacio), Dr. Diego Felipe Ballen Lozano (Medicina Interna – Oncología Clínica, Hospital Universitario San Ignacio), Dr. Óscar Andrés Gamboa Garay (Radioterapia Oncológica, Hospital Universitario San Ignacio), Dr. César Augusto Alturo Rodríguez (Patología Oral y Medios Diagnósticos, Hospital Universitario San Ignacio), Dr. Hernando Vergara Segrera (Gastroenterología y Endoscopia Digestiva) —su dedicación y habilidad— me han brindado una segunda oportunidad en la vida. Cada uno de ustedes jugó un papel crucial en mi tratamiento, por lo que estaré eternamente agradecido por su compromiso inquebrantable con mi salud.

El Hospital Universitario San Ignacio (Centro Javeriano de Oncología) es mi refugio terapéutico

Mi odisea no hubiera sido posible sin la atención excepcional brindada por el personal del Hospital Universitario San Ignacio (Centro Javeriano de Oncología). El profesionalismo y la amabilidad de cada nutricionista, médico de cuidados paliativos, enfermero, técnico y miembro del personal administrativo crearon un ambiente donde la sanación era posible. Su dedicación va más allá del tratamiento médico; abarca el apoyo emocional y psicológico que es tan vital durante un momento tan difícil.

Aliansalud EPS y Bienestar IPS son mi salvavidas

También agradezco profundamente a Aliansalud EPS y Bienestar IPS. Su apoyo y servicios aseguraron que tuviera acceso a los tratamientos y recursos necesarios. Navegar por las complejidades del tratamiento del cáncer puede ser abrumador, pero con su ayuda me sentí apoyado en cada paso del camino.

Aferro el porvenir con esperanza y optimismo

Mientras estoy en el umbral de un nuevo capítulo, me siento lleno de optimismo y alegría. La acometida por mi salud continúa con los poco más de 52 meses de espera hasta el momento de la remisión.

Este período no es simplemente una cuenta regresiva, sino un viajado de vigilancia y autocuidado continuos. Me comprometo a mantener un estilo de vida saludable, asistir a controles periódicos y valorar cada día a la vez como una oportunidad.

Esta aventura me ha enseñado la importancia de la gratitud y el increíble poder de la familia y una comunidad solidaria. Ha reforzado mi fe católica y creencia en la fuerza del espíritu humano y los milagros que la medicina moderna puede lograr.

Un mensaje para otros en circunstancias similares

A quienes actualmente luchan contra el cáncer (a pesar de que el trayecto es particular de cada uno), les ofrezco este mensaje de esperanza: no están solos.

Apóyense en su sistema de soporte, asuma su existencia con optimismo un día a la vez, confíe en su equipo médico y nunca pierda la esperanza. Su fortaleza, resiliencia y resistencia son aliados poderosos en esta lucha.

En últimas, extiendo una vez más mi más profundo agradecimiento a todos los que han sido parte de mi peripecia terapéutica, particularmente, mi esposa e hijo. Su cuidado, apoyo y amor han sido mi refugio en este temporal. Juntos avanzamos hacia el porvenir con esperanza, optimismo, gratitud y determinación.

Al compartir mi historia, confío inspirar a otros y expresar mi profunda gratitud a las increíbles personas e instituciones que me han apoyado. Gracias por ser parte de mi recorrido y por continuar apoyándome mientras sorteo por esta senda hacia la remisión (completa).


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2 thoughts on “La gratitud de una segunda oportunidad

  1. […] Al salir de esta peripecia, reconozco que la vida es más que una simple serie de logros. Es un delicado equilibrio entre la lucha por el resultado y el fomento del propio bienestar. Mi viajado subraya un par de verdades poderosas: la verdadera fuerza reside en la resiliencia y el verdadero crecimiento proviene de dentro. […]

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