¿Existe algún argumento válido para entremezclarse entre sí cuando la mayoría de las marcas pretenden una identidad destacada?

Cuando reflexionamos sobre los componentes de una identidad de marca robusta, es probable que se nos ocurran algunos elementos obvios. La consistencia, la simplicidad, un concepto robusto y la diferenciación son tan solo algunos. Después de todo, y por lo general, el propósito es crear una identidad de marca distintiva que sea reconocible al instante, como que deje, tanto a clientes como a consumidores con más tiempo para digerir cualquier mensaje adicional que esta tenga a bien proveerle.

Y, por supuesto, destacarse de la competencia puede generar un posicionamiento distintivo: atraer tanto a clientes como a consumidores para que elijan una marca sobre sus competidores. Una táctica increíblemente poderosa para apoderarse de la participación de mercado y cultivar en el consumidor una trayectoria comercial de lealtad que se identifiquen con la oferta.

No obstante, dicha noción no es la única forma de concebir la identidad de marca, particularmente, en el entorno negocio a negocio (B2B, de sus siglas en inglés). De hecho, para ciertas empresas, desarrollar una identidad de marca que se entremezcle con las demás puede llegar a ser fundamental para su éxito. El asunto es cuestión de percepción

La percepción no solo es una sensación tangible que se aloja en la mente de las personas, es también un efecto que influye en la marca a través de su imagen y posicionamiento, y puede ayudar a modificar la opinión de las personas sobre un producto, servicio, empresa o negocio.

En ese orden de ideas, en el entorno negocio a negocio (B2B), capitalizar ese aspecto de familiaridad que domina ciertas industrias, puede ofrecer un recurso para aprovechar los logros experimentados por algunos de los representantes más representativos de ciertas industrias o segmentos de mercado.

Dentro del segmento tecnológico, diga usted, por ejemplo; se da que las marcas acostumbran a adoptar determinados elementos particulares: una paleta de colores, un enfoque tipográfico o un estilo de imagen similar.

Emular ciertas características de marca que ya resuenan entre los clientes puede ayudar a generar confianza y autoridad en algún segmento, ofreciendo la apariencia de una organización con mayor trayectoria industrial que, a la postre, logra que sus clientes se perciban más cómodos al realizar sus respectivos pedidos.

Asimismo, favorecer ciertos ‘estándares industriales’ autorizados o no en términos de presentación, puede aportar peso a la oferta de una empresa menos acreditada. El auge de la oferta de software como servicio, es un gran ejemplo de dicha práctica. Las marcas en este segmento suelen ser notablemente similares: utilizan un diseño limpio, elegante y moderno. Esta consistencia ayuda a los consumidores a asociar rápidamente una marca desde el entorno del software, lo que ayuda a establecer si, es de interés para sus necesidades y expectativas.

El segmento jurídico, es otra área que a menudo se beneficia de cierto nivel de consistencia en el entorno profesional. Aquellos, licenciados en derecho, ejercen una profesión que, por su propia naturaleza, requiere establecer confianza rápidamente e impartir un sentido de autoridad para así atraer y cautivar a los clientes. Al emplear una apariencia familiar, las personas se sienten reconfortadas con la percepción de ‘seguridad’ de la marca que, a menudo, ‘adquiere una identidad de marca tradicional que reduce la percepción de riesgo’; sugieren algunos mercadólogos.

Sin embargo, elegir la similitud entre marcas, no significa que las empresas aún no puedan diferenciarse entre sí. Una vez que se ha ganado el interés del consumidor, una razón de ser de una marca o una propuesta única de venta o los valores distintivos que resuenen entre la audiencia, pueden ayudar a fomentar la compra y la lealtad a futuro.

Evolucionar la gestión desde la trayectoria comercial y la experiencia de marca del consumidor— Es importante tener presente que la identidad de una marca no es absoluta. De hecho, a menudo evoluciona a lo largo de los años. Es posible que una empresa nueva no tenga claridad sobre por qué es diferente de otras dentro de un determinado segmento, por lo que es oportuno crear una identidad inicial que se mezcle con aquello que comúnmente se acepta en dicho entorno. Después de todo, una apariencia similar a las que se encuentran dentro del mismo espacio, genera cierto nivel de confianza.

No obstante, es importante recordar que, la identidad visual de una empresa genera y debe conservar una expectativa para la audiencia objetivo.

Los compromisos incumplidos equivalen a promesas de esperanza y seguridad incumplidas, lo cual, nunca es favorable cuando se trata del entorno empresarial o de los negocios.

Al respecto, y a medida que la organización se desarrolle, habiendo amplificado una cultura propia exclusiva en su trayecto, la propuesta probablemente se hará más evidente. Es en dicho momento, cuando acentuar y promover cualquier característica distintiva a través de una transformación de marca podría considerarse como un medio para aprovechar la verdadera personalidad de una marca y promover así la empresa o el negocio.

A menudo, el resultado será una identidad de marca que combina características notables con complementos más novedosos, conservando aquello que se ha vuelto familiar, al mismo tiempo que se alinea con la dirección actual de la empresa o el negocio.

Irrumpir un mercado— Para las marcas desafiantes que operan en un mercado erosionado pero que aportan algo de valor único; cultivar una identidad que resuene entre la audiencia, desviando la atención de los competidores más establecidos y que destaque favorablemente lo que la empresa hace de manera diferente, suele ser una estrategia lúcida.

Transmitir la personalidad de una marca permite a la audiencia ‘reconocer’ a la empresa, establecer una afinidad con lo que ofrece y pretender asociarse con dicha noción. Así pues, y ya que la confianza sigue siendo un elemento fundamental, es crucial garantizar el cumplimiento de cuanta promesa se hace al consumidor.

Al ingresar a segmentos de mercado erosionados con propuestas disruptivas, las empresas tienen la oportunidad de lograr con éxito un posicionamiento distintivo que las destaque como excepcionales y por fuera de lo convencional o del statu quo. Atraer a los clientes para que prueben una forma novedosa de hacer las cosas ha resultado ser increíblemente lucrativo para algunas de estas organizaciones que, hasta hoy, continúan dominando sus respectivos segmentos de mercado.

Cada proyecto de identidad de marca es único. Consúlteme. Y mientras algunos llegarán al mercado con una dirección estratégica clara y concisa, otros tantos, tardarán un poco más en establecer su propuesta de valor único.

Contrario a lo que dicta la sabiduría convencional, no todas las identidades de marca requieren ‘un tremendo bullarengue’. Igual, es una buena alternativa comenzar con aquello que ya funciona, y como para así establecer el trayecto indicado para una transformación de marca más auténtica.