Evite suavizar las retroalimentaciones penosas

Como líder de equipo, es probable que haya usted entregado alguna vez uno de esos ‘sánguches de retroalimentación de desempeño’ que nadie quiere recibir o; como quien dice, ‘dos porciones de apoyo efectivo envueltas en una gruesa rebanada de crítica’. Si bien este enfoque puede parecer que está suavizando el batacazo, rara vez logra el objetivo de ayudar a alguien a mejorar. En su lugar, puede usted variar el menú, y empezar por describir el comportamiento que desea corregir. Diga usted, por ejemplo; en lugar de decir, ‘estuvo usted muy grosero en el comité de marketing’; mejor puede usted manifestar, ‘percibí que interrumpió al cliente un par de veces’. Luego, explique el impacto del comportamiento para que el empleado sepa la causa de la retroalimentación. Evite declaraciones interesadas, tales como; ‘realmente me hizo quedar mal’ y, preferible, concentrarse en expresiones como; ‘perdió la oportunidad de conocer mejor los requerimientos del cliente’. En últimas, establezca lo que le gustaría que el comensal hiciera en su lugar. Sea concreto; ‘en una próxima ocasión y, si surge algún interrogante, inquietud o reflexión mientras el cliente tiene la palabra, anótelo y espere hasta que termine antes de interceder’. Dicho tipo de comentarios denotan respeto por el interlocutor, son claros y digeribles. En esta forma, su estilo de retroalimentación aumentará las posibilidades de impulsar a su empleado hacia el entendimiento y el desarrollo.