El fútbol y la creatividad son absolutamente mentales

Este deseo innato de entender hasta donde llega mi alcance se ha manifestado en formas que van mucho más allá del fútbol. Me ha motivado a exigir cada vez más en todos los aspectos de mi existencia que, es la razón por la cual hoy, considerando el Sudamericano Sub-17 que, se disputará la semana entrante, del 21 de marzo al 14 de abril, en la capital de Perú como única sede, me pareció oportuno compartir algunos de los procesos y aprendizajes que el fútbol me brindó mientras elaboraba para convertirme en un mejor mercadólogo, publicista y agente comercial.

Cada vez que hacía parte de la alineación titular, independiente, de las veces que fui parte de ella o de lo mucho que me preparaba para lograrlo, la experiencia era diferente. A veces me parecía estupendo. A veces me sentía intimidado. A veces quería jugar hasta desfallecer. Otras veces quería que el profe me sustituyera a los veinte minutos. Sin embargo, e independiente de las circunstancias, seguí con esfuerzo, disciplina y resiliencia mi desarrollo y trayectoria en el fútbol aficionado. Y lo único que necesité para lograrlo fue tener siempre mi mente puesta en la meta.

Así mismo, y ya sea en un emprendimiento grande o en uno pequeño, siempre habrá colegas mejores, semejantes y menores en experiencia y trayectoria que comentarán su labor desde cualquier perspectiva imaginable. Ya sea defensivo, interior, o mediapunta, esto significa que sin importar lo bien que se sienta con su desempeño (futbolero o cualquier otra profesión), la gente o el profe procurará agujerearlo sin piedad. No porque sean perversos, sino porque es su labor mejorarlo.

Una vez agujereado, debe usted regresar al tablero táctico y descubrir cómo ajustar su labor previa para satisfacer las necesidades del conjunto o incluso, hasta comenzar de ceros. Luego, se reporta usted con el equipo para la próxima fecha. Ellos puyarán y usted creará las oportunidades del conjunto, una y otra vez, hasta el pitazo final en el minuto 90. Y así por el estilo en cada fecha, pero sin importar ni qué ni cómo, seguirá usted adelante, manteniéndose centrado en aquella meta que alguna vez usted comprometió lograr.