A propósito del ejemplo de don José María Acevedo Alzate, fundador de Haceb
Se diría que el carácter ideal del emprendedor nace en la intersección entre la curiosidad técnica, la dignidad por el trabajo y una convicción inquebrantable de que la calidad abre mercados. La historia de don José María Acevedo Alzate lo confirma: con un curso por correspondencia y un pequeño taller en Medellín en 1940, convirtió la carencia en plataforma, la disciplina en método y la visión en empresa. Su legado, electrodomésticos presentes en millones de hogares y una marca que exporta a más de veinte países, ilustra que la identidad de marca no se declama: se forja con decisiones diarias que alinean propósito, producto y personas.
Rasgos de carácter que sostienen una marca competitiva
En él se reconocen líneas maestras del carácter emprendedor que trasciende coyunturas:
- Mentalidad de aprendizaje permanente— La educación formal limitada no fue excusa; fue chispa. El emprendedor ideal entiende que el saber se acumula en el taller, en la línea de producción y en la escucha del cliente.
- Disciplina y paciencia estratégica— Un taller no se vuelve multinacional de la noche a la mañana. La constancia crea reputación; la reputación sostiene precio y preferencia.
- Respeto por la gente— Recordaba que fue obrero. Ese reconocimiento dignifica el trabajo, reduce rotación, mejora calidad y, en marketing, se traduce en relatos auténticos que conectan.
- Obsesión por la calidad— El control del detalle es lenguaje de marca: cada estufa u horno comunica promesas cumplidas.
- Visión exportadora— Competir en mercados exigentes no es un eslogan; es un sistema de requisitos que obliga a elevar estándares internos y a blindar la marca frente a la comparación global.
Implicaciones de gestión para emprender con identidad de marca
Quien emprende, dirige una pyme, comercia a diario o se forma en la universidad encontrará en este ejemplo un mapa de gestión:
- Propósito operativo, no decorativo— Declarar para qué existe la empresa y traducirlo en métricas: % de productos sin fallas, tiempos de respuesta al cliente, indicadores de bienestar interno. El propósito guía el marketing: lo que no se mide, no se puede narrar.
- Arquitectura de calidad como ventaja de marca— Implementar controles simples y constantes (listas de verificación, pruebas de uso real, auditorías cruzadas). La promesa de marca debe sobrevivir al uso cotidiano, no solo al empaque.
- Gobernanza del talento con enfoque humano— Programas de formación técnica, rutas de crecimiento y beneficios que impacten a la familia. En el frente comercial, ese clima se percibe y se convierte en recomendación orgánica.
- Diseño de producto centrado en el usuario— Escuchar a vendedores, técnicos y servicio posventa para cerrar el ciclo: lo que se aprende en el mantenimiento mejora el siguiente diseño. Eso nutre contenidos de marketing con pruebas y casos reales.
- Sistemas para competir afuera desde adentro— Documentar procesos, homologar estándares y certificar proveeduría. La marca se vuelve “exportable” cuando la operación es replicable y auditable.
- Relato consistente y verificado— La comunicación debe mostrar el taller, los procesos y a las personas. El storytelling no suple a la evidencia: la evidencia es el storytelling.
- Innovación frugal y escalable— Probar mejoras modulares tales como materiales, eficiencia energética, empaque, que sumen valor percibido sin disparar costos. Cada iteración comunica progreso.
- Ética como diseño de largo plazo— Trato justo, seguridad industrial y cumplimiento son, además de obligaciones, un activo reputacional que reduce riesgos de crisis de marca.
- Cercanía con el canal de venta— Capacitar a vendedores, estandarizar argumentarios y facilitar demostraciones. Una marca vive o perece en el punto de decisión.
- Gestión de datos para decisiones y marketing— Tableros con cohortes de clientes, Índice de Recomendación Neta por línea (NPS, de sus siglas en inglés), tasa de reclamos y tiempo medio de reparación. El contenido del blog, las campañas y el pitch comercial se alimentan de estos hallazgos.
Celebrar al emprendedor que inspira
El país despidió a don José a los 106 años, después de verlo activo en su empresa incluso en la vejez. No se trata solo de longevidad, sino de coherencia: comprender la vida del trabajador, exigir excelencia al producto y creer que desde Colombia se compite con cualquiera. Al celebrarlo, se celebra a todo emprendedor que levanta persianas, aprende de los errores y convierte su marca en promesa cumplida.
Para llevar a la práctica (lista de verificación)
- Definir un propósito verificable y vincular 3 métricas de operación.
- Implementar un “círculo de calidad” semanal con producción, ventas y servicio.
- Registrar y publicar casos reales de uso del producto/servicio.
- Formar al equipo en un microtema técnico cada mes y medir impacto.
- Establecer un estándar mínimo exportable (documentación más pruebas).
La identidad de marca no es un logo; es el eco de miles de decisiones coherentes. Y la gestión del emprendimiento es el arte de sostener ese eco en el tiempo. Allí habita la lección que deja un industrial modelo: competir con dignidad, crecer con calidad y narrar con verdad. Que su memoria siga encendiendo la chispa de nuevas ideas y mejores empresas.
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