Una antigua noción puede resultar ser una gran idea

Cualquier mercadólogo que pretenda incorporar alguna o varias de las plataformas sociales en su planeación estratégica de marketing para el año que se avecina debería ante todo empezar por echar un vistazo a aquellas estrategias relevantes del pasado. Antes de intentar irrumpir en el entorno del metaverso, es oportuno considerar cómo se gestionaba la irrupción en el entorno de mercado previo a la era de los ordenadores.

Lo sugiero, porque una antigua noción puede resultar ser una gran idea. Para el efecto, leí en el portal del Royal Mail Marketreach un análisis de estudios de casos exitosos del Reino Unido que utilizan correo directo, y en el que el que se examinaron las oportunidades que dicho canal (correo directo) ofrece al marketing contemporáneo, en cuanto al contexto del comportamiento variable del consumidor posterior a la pandemia por covid-19 y las innovaciones tecnológicas. Así mismo, el análisis explora las mejores estrategias para medir la eficacia de las campañas de correo directo. Por lo demás, un estudio bastante interesante.

En cuanto a los hallazgos del análisis, debo confesar que me sorprendieron. ‘Incluir el correo directo en la mezcla de mercadeo mejorará significativamente los resultados comerciales’. ‘O que los nativos digitales aceptan sin reparos el correo directo como canal de comunicación’.

Los resultados también evidencian que los más jóvenes se la pasan entre lo ‘físico’ y lo ‘digital’. De entre los encuestados del estudio, ‘los que tienen entre 15 y 24 años tienen más probabilidades de confiar en el correo directo como canal de comunicación’. Para las personas que están acostumbradas a interactuar digitalmente, ‘una invitación física a comprar resulta novedosa y eficaz’.

De otro aparte del mencionado análisis, también surgieron hallazgos interesantes sobre el reciclaje de antiguas nociones. Todo mercadólogo obstinado que se respete, cuenta con al menos una noción que no coronó el embudo de ventas directivo y por lo que nunca pudo materializarla. Al respecto, todos sabemos lo complejo que es generar nociones novedosas para incorporar al brief. Así que, es oportuno y puede resultar un ejercicio valioso, tomar atenta nota de aquellas nociones que no resultaron como debían para un determinado contexto y explorar si estas pueden aplicar en un entorno diferente.

Por supuesto, esto no significa, así como en el oficio de la zapatería, herrar con calzador una noción que no encaja. No es el caso de que la zapatilla se ponga a la fuerza en el pie de la hermana menos agraciada. Por el contrario, significa revisar alguna noción que quedó relegada y determinar si esta se puede desarrollar para satisfacer un nuevo requerimiento, audiencia o plataforma tecnológica.

En ese orden de ideas, se escucha por ahí mucha retórica sobre la agilidad de transformación. Sin embargo, fundamentalmente, nada ha cambiado. Las personas seguimos igual, la naturaleza humana no ha cambiado y así, solo si tenemos una verdadera percepción natural por nuestro público objetivo, colegas, amigos y familiares es que lograremos concebir y gestionar una gran labor profesional (y personal).

Coexistimos en la actualidad con grandes flujos de datos. No obstante, nuestro cerebro no es mucho lo que ha evolucionado en los últimos quinientos años que; es la razón por la cual nos quedamos pasmados o ignoramos casi todo lo que percibimos y solo retenemos aquella pequeña cantidad de información que realmente nos interesa o entretiene.

Dilucidar el despelote es una habilidad cada vez más crucial para el entorno de la comunicación. Una antigua noción distintiva, de aquellas que conmueven el espíritu y libera nuestra memoria, bien puede ser un lugar óptimo para comenzar.