¿Quién obtiene qué, cuándo y cómo? Claves para leer la campaña presidencial de 2026

En un contexto como el colombiano, que se prepara para las elecciones presidenciales de 2026, en un clima marcado por la polarización y la disputa sobre el rumbo del país, contar con herramientas conceptuales sólidas para analizar los mensajes políticos resulta fundamental. Las elecciones están programadas para el 31 de mayo de 2026, con la posibilidad de una segunda vuelta si ningún candidato alcanza la mayoría requerida.

En este escenario, las obras de Charles E. Merriam y Harold D. Lasswell, representantes de la llamada Escuela de Chicago, siguen ofreciendo claves útiles para comprender no solo quién gobierna, sino cómo se comunica el poder. Ambos autores publicaron en la década de 1930 textos que situaron el fenómeno del poder en el centro del estudio empírico de la política: Merriam con El poder político (1934) y Lasswell con La política: ¿quién obtiene qué, cuándo y cómo? (1936).

1. Charles E. Merriam: el poder político como objeto de investigación

Charles Edward Merriam (1874–1953) fue profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago y uno de los fundadores del enfoque conductista (behavioral) en la disciplina. Se le reconoce como una figura central en la transición de una ciencia política centrada en textos legales y teoría normativa hacia una disciplina empírica, apoyada en datos y observación sistemática del comportamiento político.

En El poder político (1934), Merriam propone estudiar el poder en términos de su composición (de qué está hecho) y su incidencia (dónde y cómo se ejerce). El poder deja de ser una noción abstracta para convertirse en algo que puede describirse, medirse y compararse.

Algunas ideas clave de Merriam:

  • El análisis político debe basarse en hechos observables: quién decide, qué decide, a favor de quién y con qué recursos.
  • La política no es solo derecho o filosofía, sino también conducta, intereses y conflictos reales.
  • El investigador social puede aportar insumos técnicos para mejorar las políticas públicas, a partir de diagnósticos empíricos sobre el ejercicio del poder.

Desde esta perspectiva, estudiar campañas, discursos o mensajes proselitistas no es un ejercicio superficial, sino una forma legítima de observar cómo circula el poder en una sociedad.

2. Harold D. Lasswell: “¿quién obtiene qué, cuándo y cómo?”

Harold Dwight Lasswell (1902–1978), discípulo de Merriam, se convirtió en una figura clave tanto de la ciencia política como de los estudios de comunicación. En su obra Politics: Who Gets What, When, How (1936) define la política como el proceso mediante el cual se decide quién obtiene qué, cuándo y cómo.

Esta fórmula, aparentemente sencilla, concentra varias intuiciones decisivas:

  • La política trata sobre la distribución de valores: recursos económicos, seguridad, prestigio, derechos, oportunidades.
  • Esa distribución es siempre conflictiva: existen élites que concentran una parte desproporcionada del poder y de los beneficios.
  • El estudio de la política es, en el fondo, el estudio de la influencia: quién influye en quién, mediante qué medios y con qué efectos.

Lasswell también es conocido por su famoso modelo de comunicación:

Quién dice qué, por qué canal, a quién y con qué efectos.

Este esquema se convirtió en una herramienta clásica para analizar propaganda, medios de comunicación y mensajes políticos de todo tipo.

3. Relevancia actual: de Chicago a las campañas presidenciales colombianas

Aunque las obras de Merriam y Lasswell fueron escritas en la década de 1930, sus enfoques siguen siendo útiles para comprender los procesos políticos del siglo XXI, incluidos los que se desarrollan en Colombia rumbo a las elecciones presidenciales de 2026.

3.1. Merriam y la observación empírica de la política colombiana

El énfasis de Merriam en una ciencia política empírica permite leer la campaña electoral como un laboratorio de ejercicio del poder:

  • ¿Qué actores concentran la capacidad de influir en la opinión pública? (partidos, coaliciones, grandes figuras mediáticas, influencers, organizaciones empresariales o sociales).
  • ¿Qué recursos movilizan? (financiación, estructura territorial, presencia en medios tradicionales, estrategias en redes sociales).
  • ¿Cómo se traducen esos recursos en decisiones concretas: diseño de programas, alianzas, acuerdos y concesiones?

En el contexto colombiano, donde el calendario electoral para presidencia y Congreso ya está definido y los precandidatos empiezan a posicionarse públicamente, la perspectiva de Merriam invita al ciudadano a mirar más allá del discurso y observar:

  • Quién aparece constantemente en los medios.
  • Qué temas se repiten y cuáles se silencian.
  • Qué territorios son priorizados en visitas, promesas e inversiones simbólicas.

Se trata, en suma, de ver el poder en movimiento.

3.2. Lasswell y la lectura crítica de los mensajes proselitistas

Las categorías de Lasswell se ajustan casi de forma directa al análisis de los mensajes proselitistas que circularán con mayor intensidad a medida que se acerque la fecha de la elección. A partir de su famosa definición, cualquier ciudadano puede descomponer un mensaje de campaña en varias preguntas:

  1. ¿Quién?
    • ¿Quién habla? ¿Es un candidato, un partido, una coalición, un grupo económico, una organización social?
    • ¿Habla directamente o a través de voceros, encuestas, analistas, influencers?
  2. ¿Qué?
    • ¿Qué promete? ¿Empleo, seguridad, paz, reducción de impuestos, inversión regional?
    • ¿Qué amenaza o qué riesgos resalta? ¿Menciona la “crisis”, el “caos”, la “corrupción”, el “enemigo interno”?
  3. ¿Cuándo?
    • ¿En qué momento se emite el mensaje? ¿Antes de una consulta interna, en medio de un escándalo, luego de una decisión impopular del gobierno, durante un hecho de violencia o crisis económica?
  4. ¿Cómo?
    • ¿Por qué canales se difunde el mensaje? Televisión abierta, radio, redes sociales, WhatsApp, actos públicos.
    • ¿Qué recursos simbólicos utiliza? Bandera, himno, religión, familia, figuras de autoridad, lenguaje técnico o emocional.
  5. ¿Con qué efectos?
    • ¿Busca generar esperanza, miedo, indignación, orgullo, culpa?
    • ¿Pretende movilizar al voto, deslegitimar al adversario, desinformar, o simplemente probar eslóganes?

Este tipo de preguntas, inspiradas directamente en Lasswell, convierten al receptor en un lector crítico de la propaganda electoral, capaz de identificar tanto las promesas como las estrategias de manipulación que pueden esconderse detrás de un slogan simple o de una imagen emotiva.

4. Vigencia para el ciudadano colombiano de hoy

En la Colombia que se encamina a las presidenciales de 2026, con coaliciones en reacomodo, consultas internas, intentos de frentes amplios y una fuerte discusión sobre el rumbo de las reformas, las propuestas de Merriam y Lasswell ayudan a:

  • Desnaturalizar el discurso político: entender que no hay mensajes inocentes; cada frase forma parte de una lucha por el poder y la distribución de recursos.
  • Reconocer a los actores dominantes: identificar qué élites económicas, políticas, mediáticas o territoriales se benefician de determinadas narrativas.
  • Evaluar la coherencia entre mensaje y práctica: comparar lo que se promete con lo que se vota en el Congreso, con los acuerdos que se firman, o con la manera en que se administra el presupuesto público.
  • Fortalecer el juicio ciudadano: al comprender la lógica de “quién obtiene qué, cuándo y cómo”, el elector puede valorar mejor qué proyectos políticos amplían derechos y oportunidades, y cuáles refuerzan desigualdades existentes.

5. Conclusión

La obra de Charles E. Merriam y Harold D. Lasswell, nacida en la Universidad de Chicago en los años treinta, conserva hoy una notable vigencia para entender las campañas electorales y la comunicación política en Colombia.

  • Merriam aporta una mirada que coloca el poder en el centro del análisis y exige observar la política con métodos empíricos, atendiendo a lo que los actores hacen y no solo a lo que dicen.
  • Lasswell proporciona un lenguaje claro y operativo para leer la política como la lucha por definir quién obtiene qué, cuándo y cómo, y para desmenuzar los mensajes proselitistas en sus componentes básicos: quién habla, qué dice, a través de qué medios, a quién se dirige y con qué efectos.

Aplicar estas herramientas al debate que se intensificará rumbo al 31 de mayo de 2026 no solo enriquece el análisis académico, sino que ofrece a cualquier ciudadano colombiano una brújula para navegar entre promesas, miedos y narrativas en competencia. En ese sentido, estos dos autores de la Escuela de Chicago no son solo figuras del pasado, sino aliados conceptuales para ejercer una ciudadanía más informada y crítica frente a la comunicación de los políticos en la Colombia de hoy.

A manera de complemento, usted puede acudir también al artículo “Variables de gestión y atributos personales para dirigir sin fracturar la Presidencia de la República a partir de 2026”, donde detallo las capacidades técnicas y rasgos de carácter que debería encarnar quien llegue a la Casa de Nariño. Así, mientras aquí se ofrecen claves para leer el poder y la comunicación de los políticos, en ese texto se exploran las condiciones mínimas para ejercer la Presidencia sin romper la gobernabilidad ni la confianza ciudadana.

De igual manera, sugiero consultar el artículo “Entre la autenticidad proclamada de Iván Cepeda y la continuidad de un modelo desgastado”, donde examino críticamente la precandidatura del senador y su papel como posible heredero del proyecto político del actual gobierno. Este texto permite aterrizar el análisis en un caso concreto y evaluar, a partir de la experiencia reciente, hasta qué punto ciertas narrativas de cambio representan realmente una alternativa y no solo la continuidad de un modelo ya agotado.


Discover more from

Subscribe to get the latest posts sent to your email.