Mercadólogo saludable vale por dos

Formar un nuevo hábito en la mejor de las circunstancias puede ser complejo y, ni qué decir de pretender la transformación cuando ya se está debilitado. Sin embargo, el hecho de que esté debilitado no significa que no pueda desarrollar hábitos nuevos y más provechoso. El secreto es empezar gradualmente. Ante todo, toca dormir bien. El sueño es una prioridad: acuéstese y levántese a la misma hora todos los días. La mayoría de nosotros nos acostamos demasiado tarde como para alcanzar la cantidad de sueño que requerimos, así que adelante el horario de apagado de luces según lo requiera. Luego, ocúpese de su nutrición. Procure beber más agua e identifique los hábitos alimenticios que lo hacen sentir con más energía y menos debilitado. Si está sobrecargado de trabajo, mantenga un vaso de agua y un refrigerio en su escritorio para así estar pendiente de su hidratación y nutrición. Igual, es imperativo incorporar algo de ejercicio. No es necesario exagerar. En mi caso, me ejercito todos días con 45 minutos de caminata enérgica, con la que obtengo 55 puntos cardio de los 150 semanales que sugiere la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si usted asume el reto con disciplina, percibirá que su bienestar general mejora si hace al menos 25 minutos de ejercicio cardiovascular vigoroso tres veces por semana. Si eso parece demasiado para empezar, inicie con estiramientos suaves por la mañana y una caminata diaria por la tarde y, aumente a partir de ahí. Estos son algunos conceptos básicos, y una vez que haya establecido dichos hábitos, será más sencillo asumir una rutina de ejercicio progresiva. Elija alguno de estos hábitos para elaborar a la vez, bien sea que se centre en iniciar su jornada laboral a tiempo, planificar su semana con anticipación o algún otro comportamiento novedoso que quiera adoptar y, por lo demás, asúmalo con calma y de manera constante.