La sabiduría de la elección

Intentar y fallar es por lo menos aprender; no intentar es padecer la inestimable pérdida de lo que pudo haber sido.

En la formación de un futbolista o de cualquier líder de talla, por lo general hay uno o más mentores que han desempeñado una labor significativa. Sin embargo, a estas alturas del partido, es factible que algunos no tengan claro el significado de mentor.

El vocablo mentor viene de la mitología griega. Cuenta la mitología que, cuando el héroe Ulises salió de Ítaca, confío su hijo Telémaco a un viejo amigo de la isla llamado Mentor. La diosa Atenea tomó en más de una ocasión la forma de Mentor para ayudar a Telémaco en las dificultades que sobrevinieron a Ítaca, durante la ausencia de su padre. Con el tutelaje inspirado en Mentor, el inexperto joven se convirtió en un líder en sazón.

Telémaco apareció por primera vez en la historia como un hijo bueno y respetuoso, aunque carente de chispa y empuje; era tímido y poco emprendedor. A instancias de Atenea, quien obraba a través de Mentor, ordenó a los dominantes pretendientes de su madre que se fueran. Ante el rechazo de estos, Telémaco, guiado por Mentor, resolvió navegar hasta el continente e informar a su padre sobre el calamitoso cambio de los acontecimientos. A medida que avanza la historia, Telémaco se muestra cada vez más resuelto, enérgico, y recursivo. Cuando se une a Ulises al regreso de éste a Ítaca, actúa como ayudante inteligente y emprendedor. Entre otros ejemplos, sorprende a su madre Penélope, haciéndose cargo de la casa y, dirigiendo la lucha contra los todopoderosos pretendientes.

El mito griego ilustra una realidad acerca del liderazgo: ‘Los líderes inspiran a los demás’. Para lograrlo es indispensable que ellos también estén inspirados. Los mentores son aquellos que nos inspiran con su visión de liderazgo. Lo hacen tanto a través de su ejemplo como de lo que expresan. El liderazgo es una cuestión de espíritu. Entre las cualidades de tales menores de liderazgo, está el hecho de tener un alto concepto de sus dirigidos:

  • Perciben de uno más de lo que uno mismo es capaz de percibir.
  • Lo motivan a uno a establecer metas exigentes y a pretender altos estándares de conducta, tanto en lo profesional como en lo personal.
  • En ocasiones parece que esperan o exigen de uno en exceso, más de lo que uno se siente capaz de dar.
  • Sin embargo, su proceder ejemplar y su apoyo prueba ser decisivo, y uno a la postre logra responder al reto o desafío.

En mi experiencia, considero improbable que algún día pueda organizarse o sistematizarse la formación de mentores. Al respecto, unas cuantas reflexiones:

Por lo general— los líderes exitosos tienen en su trayectoria profesional una o dos personas que actuaron como mentores del liderazgo, diga usted, por ejemplo; Carlo Ancelotti en el caso de James Rodríguez. Tales mentores son instructores por naturaleza.

Con su sabiduría— inteligencia, experiencia y bondad, el mentor puede proceder como un consejero o guía para indicar un derrotero en momentos de incertidumbre y adversidad.
Algunos directores técnicos o gerentes— son líderes sin inspiración porque nadie se tomó nunca el trabajo de inspirarlos. La inspiración es contagiosa; el liderazgo es tanto cuestión de inspiración como de formación.

Los mejores mentores— son los menos pretensiosos.

Cualquiera que espere llegar a la dirección técnica— de algún equipo de fútbol relevante o a la alta gerencia, debe poder probar que ha capacitado al menos a tres personas para asumir y desempeñar la posición de liderazgo del mentor.

En últimas, unas cuantas nociones demás como para incitarlo a ser un buen mentor. Dicta la sabiduría convencional que: 1) ‘Solo aprendemos de aquellos a quienes amamos’; 2) ‘En las situaciones adversas, hay una instancia en que necesitamos imperativamente del estímulo, tanto como las plantaciones de la lluvia; después, que entre el Diablo y escoja, porque ya soy independiente’; 3) ‘El jugador o ejecutivo más valioso es aquel que entrena a alguien para ser una mejor persona’; 4) ‘Corregir aporta bastante, pero el estímulo aporta mucho más. El estímulo después de la censura es como el sol después de la lluvia’.