Ningún título profesional, nivel de experiencia o cargo de elección popular (tal como pretende el compañero presidente Gustavo Petro) es suficiente para convertirlo automáticamente en un líder legítimo ante los ojos de sus empleados, electores o conciudadanos. Esa distinción debe ganarse a través de las acciones. Al respecto, ha de saber que, para lograrlo, usted, puede implementar ciertas tácticas a su gestión. A saber:
Comunicar claramente— Refiera una narrativa convincente sobre de dónde proviene su equipo (u organización), hacia dónde se dirige y por qué. Fundamentalmente, debe poder transmitir cómo encajan sus empleados en dicho plan.
Demostrar equidad— Eso no es justo, es una expresión que socavará rápidamente su legitimidad. Como la persona que marca la pauta, usted, debe comunicar proactivamente el cuidado y el respeto por las personas que dirige con transparencia y coherencia. El favoritismo y la toma de decisiones opaca desmotivarán a sus empleados y conducirán a una cultura de comportamiento político y de autoprotección.
Comportamiento integro— ¿Actúa de acuerdo con los valores que defiende, particularmente, cuando hacerlo es dispendioso?
Ser auténtico— Los líderes auténticos son tanto honestos sobre sus éxitos y fortalezas como sobre sus fallas y debilidades, y son abiertos respecto a su identidad de marca más allá de sus entornos profesionales.
Anteponga a los demás— Reconozca que liderar es un privilegio, conceda generosamente el crédito que los demás se merecen y realice sacrificios antes de pedirle a los otros que los realicen por usted.
Liderar con propósito— La gente no solo espera que usted como líder aumente el rendimiento y las ganancias; también esperan que ejerza su labor con un sentido de misión y significado. Demuestre que su motivación está al servicio de un objetivo mayor (v.g., servir a la sociedad o crear valor real para los clientes o consumidores) en lugar de un objetivo más mundano (v.g, aumentar las ganancias de los accionistas).
Es importante tener en cuenta que el liderazgo no se limita a un solo individuo. El liderazgo puede surgir de varios niveles y posiciones dentro de un grupo u organización. En ausencia de un liderazgo formal, las personas pueden intensificar y exhibir cualidades de liderazgo para mitigar los efectos negativos de un vacío de liderazgo.
Abordar la falta de liderazgo requiere identificar líderes potenciales, brindarles capacitación y recursos, y crear una cultura que valore y promueva un liderazgo efectivo. Además, las personas pueden asumir la responsabilidad personal de sus acciones y exhibir cualidades de liderazgo para influir en un cambio positivo dentro de sus esferas de influencia.
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