El propósito de marca más allá de lo comercial

El marketing viene ya de tiempo atrás transformado ciertos aspectos fundamentales impulsados, primordialmente, por la alteración masiva de las categorías y, como consecuencia de la exigente expectativa de desempeño corporativo del consumidor.

Por estos días, ya no es suficiente cautivar a la gente con el producto o servicio. Ahora, el propósito de marca va más allá de lo comercial: a las personas le debe seducir su empresa como un todo.

Si bien el propósito del marketing es el mismo en su esencia de origen, la forma en que las marcas interactúan entre sí ha evolucionado en lo fundamental.

Si pretende usted que el consumidor adquiera su marca, tiene también que darle los motivos para que se encariñe con toda la compañía. Es decir, dedique tiempo, recursos y esfuerzo para que le perciban como centrado en hacer bien las cosas tanto para su personal como para el cliente, al igual que para el medio ambiente y la sociedad en general.

Se acabaron aquellos días de identidad de marca en los cuales era factible decir una cosa y hacer otra totalmente distinta. En la actualidad, la labor del agente de marketing es desarrollar marcas en las que la gente realmente pueda creer y, para ello deben asumir un panorama mucho más amplio del que la gente acostumbraba a tener unos quince años atrás.

La intención de propósito ya no solo es prerrogativa exclusiva de la marca y el equipo de marketing, el asunto debe involucrar a toda la compañía.

Uno de los aspectos que ha evolucionado en la última década es que el desarrollo exitoso de la marca incluye más que la simple comercialización de productos o servicios. El asunto tiene que ver con asumir una posición respecto al acontecer cotidiano de la humanidad. Dicha noción se hace cada vez más evidente entre la comunidad de marketing. La conversación ya no es tanto sobre el por qué, sino el cómo una marca puede lucir deseable al servir a la comunidad, lo cual hace de la narrativa de marca, una historia totalmente distinta desde lo fundamental.

En el pasado existió una equivocada concepción sobre que el propósito no podía coexistir con otros atributos de marca. Es decir, se era una marca con propósito o, se era una marca ‘divertida’, por citar tan solo algún atributo. Significa esto que, la noción de propósito no reemplaza todos los demás atributos; es solo otro ingrediente de la marca. Por lo tanto, debe comprenderse realmente el tejemaneje de los matices para dominar cómo combinar los diferentes atributos de marca.

Ciertamente, la habilidad para implementar el concepto depende de cómo se percibe la gestión de marketing al interior de la organización. Si la suya es una en la cual se ejerce el marketing fundamentado en una visión panorámica de vehículo aéreo no tripulado de toda la compañía que, por lo demás, le permita implementar una estrategia corporativa, está usted definitivamente en una posición privilegiada para considerar el propósito de marca. No obstante, el asunto se complica, si por el contrario el marketing en su compañía se percibe como una serie de actividades de comunicación, tácticas y ventas.