El poder de una marca bien merecida

La noción de que las personas son marcas está lejos de ser una novedad, sin embargo, el nuevo amanecer público, auspiciado en buena medida por las redes sociales, ha llevado este principio hasta niveles insospechados. De ahí, que cultivar una marca puede probar ser una estrategia personal o de negocio muy efectiva.

En mi experiencia, sé que la imagen ya no es algo que las marcas proyectan como para generar la reacción del consumidor. En la actualidad, “la imagen se debe merecer”, independiente, de si se es un adolescente, un reconocido futbolista, un exitoso agente de marketing o un fructífero empresario. El público debe validar y experimentar claramente la marca. Es más, la marca está sujeta a la permanente conservación. De mi práctica profesional, se me da que la promoción exitosa de una marca se reduce a unos cuantos aspectos esenciales:

Personificar un carácter singular— una marca exitosa, es aquella que representa valores o ideales que ayudan al consumidor a expresar algún aspecto relevante de sí mismos.

Apelar a lo convencional— lo usual, lo cotidiano, pero de forma vehemente y creíble en su implementación.

Narrativa memorable de su historia— el éxito de marca, significa comunicar a su audiencia que usted comparte con ellos un pasado, un presente y un futuro.

Escuchar directamente, pero responder en forma selectiva— una marca exitosa debe mantener constante interacción con sus clientes, haciéndose parte de su círculo social.

Invitar a la colaboración, e infundir la asociación— toda marca exitosa requiere que sus clientes promuevan su contenido de marca, que intercedan por usted ante sus iguales, tal cual que asistan a sus convocatorias.

Desarrollar constantemente la confianza del consumidor, en cada uno de los aspectos de interacción trascendental— conservar la devoción de marca, como para que permanezcan fieles aun cuando se equivoque usted, y los decepcione de vez en cuando.

Y por lo demás, ha de saber usted que “la grandeza se merece, no se otorga”.