Es tan sencillo permitir que pasen días enteros en un desenfoque total y sin poder articular lo que realmente se ha hecho. No obstante, una de las tácticas más eficaces para mantenerse centrado y productivo es darle un propósito a cada instante de su gestión profesional. Empiece por comprender y articular cómo su gestión cotidiana se entrelaza con sus metas personales y las metas de la organización para la cual trabaja.
Enseguida, utilice esa información para crear un derrotero en la que identifique qué tareas son críticas y cuáles pueden esperar. Haga estimaciones de tiempo para cada tarea, trazando su trabajo para que sepa en qué debe centrarse y cuándo. Por último, asigne un nombre a sus distracciones, y entienda la razón de ser de la causa de origen como para reaccionar oportunamente y retornar su atención a aquellos asuntos relevantes en su lista de prioridades. Saber lo que está haciendo y el por qué lo hace, puede dar a su gestión profesional un sentido de propósito mucho más amplio.
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