Décimo precepto de la publicidad efectiva

La serie «Diez preceptos de la publicidad efectiva» que termina con esta décima entrada, está concebida como para aportar alguno que otro entendimiento a aquellas PyMES cuyo emprendimiento en ocasiones palidece como consecuencia de una floja o equivocada estrategia de comunicación. Y por lo demás, como para aterrizar también a aquellos jugadores de grandes ligas que de vez en cuando, pierden el Norte por andar “entreteniendo” en vez de “venderle” a su audiencia.

X. Precepto: El entorno del consumidor— La comunicación es un puente a favor de nuestros socios que, idealmente debe empezarse a desarrollar desde su posición. La comunicación se inicia con el receptor y no con el emisor, como algunos podrán suponer. Idealmente nuestro mensaje debe transmitir elementos del entorno del receptor.

¿Está su anuncio alineado con la conducta adecuada según el grupo objetivo al que está dirigido? Significa esto que, el anuncio debe reflejar el entorno de eso que se relaciona con el existir tal cual lo que el consumidor considera apropiado para él o si se quiere, la noción de “ideal” que tiene en su mente.

Un mensaje publicitario debe ser congruente con los valores del consumidor desde su línea de conducta. Un buen mensaje es aquel que evidencia el beneficio para el consumidor. El mensaje debe justificar por qué y cómo el producto amerita la inversión.

Transgredir este precepto tendrá como consecuencia la abstención del consumidor. Quizás éste quiera no comprender o hasta rechazar su mensaje y así entonces, irrelevante será de si es por motivos racionales o meramente emocionales.