Asúmalo con calma

Los de marketing nos movemos en un entorno dinámico y, atendemos asuntos que poco perduran. Se nos prepara para pensar en cortos lapsos de tiempo y, de repente, así como de la nada, pasamos al siguiente asunto del día. Dicha ausencia y la necesidad de celeridad le imprimen la presión que exige el retorno de la inversión con la cual evaluamos y desarrollamos las nuevas ideas. Todo cuanto consideramos, lo percibimos con óptica ágil, efectiva, factible, consumible y desechable. Le jalamos a la comprensión, a la taquigrafía, al acote: Todo por satisfacer aquel breve lapso de atención, aquella carga apresurada, el aprendizaje breve, y como para lograr ser los primeros en llegar al mercado.

De dicha presión, germinaron conceptos tales como ‘desarrollo ágil’ y los ‘laboratorios de diseño diligente’. Y por supuesto, ‘el testeo’. Son nociones sensatas para cuando se gestiona en el negocio de la creatividad con ánimo de lucro, y cuyo fin es ‘cautivar’ a la ‘audiencia’ que, por lo demás, no le interesa ser cautivada. Sin embargo, la creatividad por fuera de las horas laborales no tiene porqué ocuparse de semejante barullo.

De hecho, la creatividad requiere de tiempo y espacio para la reflexión sin presiones. Necesita indagación, análisis, inventarse de nuevo.

Una y otra vez, designe tiempo para investigar, para estudiar, para innovar.

No se engañe. Aquellos que practican el oficio, saben que no será sencillo, pues después de años y años de gestionar solicitudes creativas por demanda, bajo presión, y con estrecho margen de entrega, será todo un reto sentirse cómodo con un ritmo de trabajo menos acalorado. Invierta en una buena silla. Siéntase cómodo, y asúmalo con calma.