¿Ágil o competente?

Su teléfono inteligente agiliza su existencia, pero no hace de usted una persona más competente para asumir su proyecto de vida. Cada vez que levanta el teléfono, deja usted de ingeniar y en cambio empieza a transar. El voluminoso flujo de información disponible tal cual la forma de interacción, estimulan su agilidad y favorecen la toma de decisiones inmediatas: ¿qué canción escuchar; cuál ‘sketch’ cómico elijo o qué película veo para entretenerme; qué ruta tomo para llegar a mi entrene de fútbol; qué se traen mis amigos en sus redes sociales? Por supuesto, el intercambio es fundamental, pero cuando se pasa uno todo el día en modo transacción, ¿qué será entonces lo que se pierde?

Sencillamente, no es factible pasar el día entero transando y pretender a la vez alcanzar el porvenir que anhelamos.

Para lograr las metas propuestas, es imperativo soltar el teléfono inteligente, reaccionar y contagiarse de entusiasmo, como de convicción realizable.

O acaso, ¿cree usted que los asuntos relevantes, como lo son ganar la titularidad en su equipo de fútbol, o superar las asignaturas académicas, o su próxima gran contratación laboral, acontecen por el mero hecho de así desearlo? —‘Aquí estoy, profe, tengo ganas de jugar el próximo partido’. —‘Ah, bueno, listo, va usted en la próxima convocatoria’. O, —‘profe, no estoy preparado para la evaluación mensual, pero quiero sacar un cinco’. —‘Ah, bueno, listo, aprobada la asignatura con sobresaliente’. O, —‘señores, aquí está mi hoja de vida’. —‘Ah, bueno, listo, contratado’.

No. Así no funciona la cosa. Por el contrario, se empieza por dominar desde lo fundamental: ‘más rápido; más fuerte; más táctico; más técnico’. En la práctica, se implementa a través de las estaciones de trabajo, los partidos de fogueo y la reflexión. El hacerse indispensable para el D.T., conlleva a la convocatoria del amistoso. Allí, los goles y las asistencias conllevan al siguiente partido amistoso. El compromiso, el ánimo, el sacrificio, la disciplina, la perseverancia y la resiliencia conllevan al óptimo desempeño y, ahí sí, llega la convocatoria Nacional.

¿Cuánto cree usted que rodará el balón antes de detenerse donde espera usted que se detenga?

Si es usted de los que anda su tiempo libre conectado en todo momento a su teléfono inteligente y, además, asume una actitud de ‘doy, pero si me dan’, tal cual compromete a penas lo justo y, como para recibir lo que necesita en ese preciso instante; no solo estará usted echando a perder cualquier posibilidad de éxito, sino también dejará usted de pasarla bien con lo que hace, al igual que se abstendrá de aportar lo que verdaderamente tiene usted por ofrecer a su equipo del alma.