Si acaso tiene usted una historia por narrar

Para todos aquellos que tienen una buena historia por narrar, han de saber que, para reactivar cualquier actividad o sentimiento humano, tal cual para cautivar a la audiencia con una poderosa y relevante anécdota que inspire e incite a sus pares a la acción, es aconsejable excluir de su narrativa una que otra maña.

Las historias se comparten para cautivar al público que, es la razón principal por el cual son igual de importantes tanto la forma como las implicaciones del relato. En mi caso, he notado que, mi narrativa mejora considerablemente y se me facilita maximizar el impacto del mensaje, cuando evito estas cuatro mañas. Es más, en ocasiones y cuando lo hago bien, la gente hasta me pide secuelas de la historia.

Como para no entorpecer su propia narrativa, evite:

Exceder los antecedentes— por supuesto, su audiencia no entenderá su historia si usted no comparte algo de las circunstancias que apoyen la comprensión de hechos posteriores. Sin embargo, no es necesario que cuente usted hasta el último detalle. Por el contrario, debe usted establecer el marco contextual de la manera más breve posible. De esta forma, su audiencia sabrá hacía dónde se dirige y usted evitará las distracciones innecesarias.

Narrar sin demostrar— probablemente, le es familiar la expresión, ‘dígalo, pero también demuéstrelo’. Esta sugerencia clásica de la narrativa de ficción, igual le será de utilidad cuando decida usted contar alguna historia. De su narrativa, la gente espera ‘acción’ y ‘diálogo’ (más de lo segundo que de lo primero). Es decir, el diálogo refuerza el contexto. Como cuando Harrison Ford, en el estelar de Han Solo en Star Wars menciona: ‘Que la Fuerza lo acompañe’, refiriéndose al poder y a la energía que mantiene unida a la galaxia. O, cuando Marlon Brando en el papel de Vito Corleone en El Padrino, para demostrar su poder, menciona: ‘Le haré una oferta que no podrá rechazar’. Es más, hasta el diálogo más corto, tiene la habilidad para destacar el punto de vista que se quiere establecer.

Extenderse demasiado— las personas tenemos un lapso de atención corto antes de perder el interés. Si su narrativa se extiende en exceso, se corre el riesgo de perder la atención de la audiencia. Procure ser lo más concreto posible.

Andar con rodeos— no se salga por la tangente cuando esté usted desarrollando la ‘acción’ de su historia. No querrá usted perder el ímpetu y confundir a su audiencia desviando su atención hacía algún aspecto que nada tiene que ver con el punto central de la narrativa.

En fin, recuerde que, para cautivar a la audiencia con una poderosa y relevante anécdota que inspire e incite a sus pares a la acción, es aconsejable excluir de su narrativa tanta maña.