Mezcla ideal entre el texto que narra y lo visual que registra

Para nadie es un secreto que, el grueso del contenido que se consume en la red de las maravillas se fundamenta en lo visual y en el video. No obstante, la esencia de la Internet alcanzó la plenitud de su dominio con el advenimiento del motor de búsqueda de Google, cuya gracia en aquel entonces y, todavía en buena medida por estos días, tiene su pilar en el texto, las meta etiquetas, las palabras clave y la popularidad del contenido orgánico textual. En ese orden de ideas, y desde el punto de vista demográfico, los “Boomers” y la “Generación X” crecieron bajo el amparo de la palabra escrita como fuente de alfabetismo. Los “Millennials” y la “Generación Z” en cambio, lo hacen ayudados por el alfabetismo visual y de video que, entre otros, se destaca en plataformas sociales como YouTube, Pinterest, Snapchat, Tumblr e Instagram.

Es este alfabetismo visual y de video, junto con la forma en que realizamos nuestras consultas en línea, así como la forma en que nos llega el contenido, el que está simpre en permanente transformación. Es más, sugieren ciertos jóvenes, mercadólogos de profesión (asumo) que, nosotros, los veteranos, nos hemos pasado el tiempo perfeccionando nuestras palabras clave y procurando formas de compartir en las redes sociales los enlaces direccionados al contenido escrito. Y tienen razón. Solo que, además, entendemos las redes sociales y el entorno digital; sabemos de estrategia, investigación de mercados, comunicación y relaciones públicas, entre otras tantas. De hecho, contamos con una característica generacional que, ningún mercadólogo versión 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 o 10 jamás podrá endilgar a su palmarés profesional: la sabiduría, propia de la experiencia acumulada a lo largo de dos siglos de trayectoria.

Por supuesto, entendemos que son los videos como el contenido preferido que cada vez más se comparte directamente a través del sinnúmero de aplicaciones digitales. Sin embargo, no todos tragamos entero el cuento de la efectividad del mensaje corporativo o de marca que resulta de aquel ejercicio, a pesar de ser ésta la divisa dominante en las redes sociales.

Así mismo, comparto la noción sobre que las marcas deben repensar el contenido en video, la narrativa de marca visual, y el formato de producción de ambos, si es que pretenden las marcas así mantenerse relevantes. Las nuevas generaciones de agentes de marketing deberían comprender de una vez por todas que, en su profesión, “ni tanto que queme al santo ni poco que no lo alumbre” o, como quien dice, es conveniente para las marcas por esta época de redes sociales y entorno digital, una “mezcla ideal entre el texto que narra y la imagen que registra”.