Diez normas para proyectos creativos

Mientras navegaba por la red hace unos días, me topé con el de Young Fine Arts Museum de San Francisco. Y al explorar su portal, llegué a la exposición “Richard Diebenkorn: The Berkeley Years, 1953-1966”. Allí me recibió un texto del propio artista con diez normas para comenzar una pintura: un pequeño manifiesto que —en distinta escala— podría aplicarse a cualquier proyecto creativo o intelectual.

Al terminar de leerlo pensé: “¡Esto también se ajusta al marketing!”. Al fin y al cabo, explorar al consumidor es un proceso esencialmente creativo. Les comparto aquí las reglas, tal como las anoté, por si encuentran inspiración en ellas:

  1. Intente lo que no le resulte seguro. La certeza puede llegar más tarde; quizá entonces aparezca una valiosa desilusión.
  2. No se encariñe con la primera idea. Un planteamiento inicial que no logre ser un “todo” solo sirve como impulso para avanzar.
  3. Busque, pero dispuesto a encontrar otra cosa. A veces el hallazgo relevante no es lo que pensabas perseguir.
  4. Aproveche las cualidades frescas del comienzo, aunque puedan resultar totalmente prescindibles después.
  5. No se aferre a un tema absoluto. Mantenga la obra (o el proyecto) abierta a variaciones.
  6. No se permita el aburrimiento… pero, si llega, póngalo a trabajar: use su potencial destructivo para cambiar de rumbo.
  7. Los errores pueden borrarse (o delimitarse, diríamos en marketing), pero le obligan a moverse de la posición inicial.
  8. Piense de vez en cuando en Pollyanna (La huérfana optimista del libro de Eleanor H. Porter, 1913.).
  9. Tolere el caos. La confusión inicial puede ser fértil.
  10. Sea cuidadoso… solo de forma perversamente creativa.

Tal vez —en arte, marketing o análisis de consumidores— la clave sea esa mezcla de osadía, curiosidad y tolerancia al desorden. Por lo pronto, yo pienso aplicarla en mi próximo proyecto.


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