Ser apasionado por el trabajo es formidable, pero tiene sus límites como todo. Si el asunto lo envuelve tanto como para que su identidad profesional sufra y hasta afecte su autoestima, entonces, tiene usted un grave problema. Y, como para que no se lo lleve la ‘loca Margarita’, mantenga
Una perspectiva saludable al distinguir quién se es de cómo se gana usted la vida.
Su trabajo no es más que trabajo. Quizás sea usted un gerente de marketing o un analista senior en una compañía de nombre rimbombante, pero en la existencia se es mucho más que eso.
Su valor como persona nada tiene que ver con su posición en el organigrama.
En ese orden de ideas, cuando alguien critique su plan de marketing, informe o presentación de negocio, tenga presente que están criticando su labor, no a usted como persona.
Al ajustar su perspectiva como corresponde, desarrolla usted resiliencia y protege su autoestima de los desafíos y hasta los fracasos (que en últimas, son inevitables).
Y por lo demás, podrá usted desempeñar una mejor labor, si cuenta usted con un robusto sentido de pertenencia personal.
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