La próxima vez que le corresponda enajenar una idea en el trabajo o en el comité, estos cinco instrumentos retóricos que Aristóteles empleo ya hace rato, y que los maestros de la persuasión contemporánea aún utilizan, quizás le sirvan a usted también: Ethos— Empiece su conversación o presentación estableciendo su credibilidad y carácter. Demuestre a la audiencia que está usted comprometido el bienestar de los demás, y así ganará la confianza del público. Logos— Emplee datos, evidencia, y hechos para favorecer su punto de vista o el ideal que pretende enajenar. Pathos— La gente actúa de acuerdo con la forma en que el orador los hace sentir. Envuelva la idea principal en una narrativa que provoque una reacción emocional. Metafórico— Compare su idea con algún aspecto que le sea familiar a su audiencia. Le ayudará a clarificar su argumento al hacer de lo abstracto algo concreto. Concisión— Defina su ideal en la menor cantidad de palabras posible. La gente tiene un intervalo de atención limitada, así que aborde primero los aspectos más robustos de su idea. Ahí están pues, las pautas de oratorio que requiere para su próximo comité. Lo demás, corre por cuenta de su esfuerzo, tesón y empatía (recuerde que la miel sabe mejor que el vinagre).
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