Consultar lo que pudo haber ocurrido en su pasado respecto a aquellas decisiones desacertadas, o alternativas que pasó por alto, o sendas que no tomó, no es más que una fórmula para el arrepentimiento. Sin embargo, otro es el cantar si consulta usted su porvenir.
Cuando se consulta el porvenir, se nos da la oportunidad de empezar de nuevo, de establecer nuevas metas, y de concebir planes de acción audaces para su realización.
Qué vergüenza, pero ya pasó el tiempo de hacer lo que ayer se dejó sin hacer. En cambio, en el porvenir las oportunidades sí son ilimitadas. O, ¿acaso no repetiría las oportunidades del mañana si tuviera usted la oportunidad de hacerlo?
¡Yo también! Con convicción, procediendo a ojo tapado y, puesto que solo la acción lleva al desempeño.
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